El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo ayer que un guardia de seguridad de la ONU fue rescatado con vida entre los escombros de la derrumbada sede central de la organización en la capital haitiana.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, dijo ayer que un guardia de seguridad de la ONU fue rescatado con vida entre los escombros de la derrumbada sede central de la organización en la capital haitiana.
Ban dijo que era "un pequeño milagro" en medio de la sombría búsqueda de unos doscientos trabajadores de la ONU desaparecidos y la comprobación de otros 36 muertos por el devastador terremoto del martes último.
Ban agregó que el jefe de la misión de la ONU, Hedi Annabi y su adjunto Luis Carlos da Costa estaban entre un centenar de personas todavía sepultadas bajo los escombros del edificio de cinco pisos.
El titular de la ONU dijo que ayer por la mañana los rescatistas oyeron ruidos y localizaron a Tarmo Joveer, un guardia de seguridad estoniano, bajo cuatro metros de escombros. Le dieron agua por medio de un tubo de goma, lo extrajeron y lo llevaron al hospital de la misión manejado por personal argentino.
"Fue un pequeño milagro durante una noche que produjo muy pocos milagros", comentó.
En una videoconferencia desde Puerto Príncipe, David Wimhurst, un vocero de la misión pacificadora de la OEA, dijo que Joveer estaba cubierto de polvo y deshidratado, pero que "salió ileso caminando... Estaba profundamente agradecido de estar vivo".
Wimhurst agregó que todavía están desaparecidos unos 160 efectivos civiles nacionales e internacionales, 18 policías y 10 soldados.
El sismo de Haití se está convirtiendo, tal como vaticinó el jefe de las fuerzas de paz de la ONU, Alain Le Roy, en la peor "tragedia" para la organización en toda su historia: 36 de sus miembros murieron y 188 continúan desaparecidos.



Por Martín Stoianovich
