Soy vecina del barrio Santa Lucía, un barrio con muy mala fama, es verdad. Pero también en este lugar hay gente (aunque usted no lo crea) que quiere salir adelante y no la dejan. Es mi caso y el de muchos en el barrio. Hoy yo quiero ser la voz que reclama. Soy universitaria, estoy cursando mi tercer año de licenciatura en Trabajo Social y me duele muchas veces no tener un colectivo que me lleve a casa. Hay una sola línea de colectivo que entra y es la línea 153 negra, que según el chofer que conduzca entra o no al barrio después de las 22. Y yo, ¡oh casualidad!, salgo de la facultad a las 23. Conclusión, termino no llegando a mi casa y debo quedarme a dormir en lo de una amiga hasta el otro día. Pregunto: ¿cómo quieren que estudiemos si no nos dan oportunidad de trasladarnos? Lo único que hacen es crearnos rencor y bronca de un sistema que si no tenés fuerza espiritual suficiente te quiere excluir de todo lo que por derecho te corresponde. De todas maneras, voy a terminar mi carrera para demostrarles que se puede. Y que no importa cuánto te discriminen. Si Dios está de tu lado todo es posible.


































