El paisaje es imponente. Desde lo alto del moderno edificio situado en el cruce
de avenida Belgrano y Tucumán puede divisarse el río Paraná y algunos conventillos abandonados del
bajo mientras se recorren los diferentes pisos. Pero esa bella imagen se trastoca cuando se
observan algunas puertas destrozadas y apoyadas en las paredes de los palieres. Los daños de las
aberturas son los signos inequívocos que dejó la irrupción de ladrones en el edificio. Eso ocurrió
el viernes a la noche, cuando los propietarios de ocho departamentos recibieron la visita indeseada
de intrusos mientras no estaban en sus propiedades. En su periplo, los maleantes se llevaron dinero
en efectivo, una computadora portátil y otros objetos, un magro botín para tanto alarde.
"De algún departamento se llevaron unos 200 pesos y de otro 300", explicó un
vocero de la comisaría 3ª, que controla la zona donde ocurrió el escruche. Hasta anoche, ni la
policía ni los ocupantes del inmueble pudieron explicar cómo los intrusos accedieron al edificio,
que está ubicado en avenida Belgrano 901 bis, frente al Centro de Expresiones Contemporáneas. Fue
inaugurado unos cuatro años atrás y en él habitan jóvenes que llegaron a la ciudad desde diferentes
lugares para estudiar carreras universitarias. Al parecer, ningún vigilador privado controla los
movimientos del lugar.
El coqueto edificio tiene 12 pisos con dos departamentos cada uno. Ayer a la
tarde, la mayoría de sus moradores no estaban. Al menos no respondieron los llamados en los timbres
cuando un cronista de La Capital intentó contactarse con ellos para conocer detalles del
escruche.
A los golpes. Uno de quienes se salvó de sufrir los embates de los maleantes fue
Luis Leopoldo Polini, que vive en el 1º B. Cerca de las 21.30 del viernes, el hombre estaba en su
departamento cuando un golpe fortísmo en la puerta lo sobresaltó. Al parecer, los intrusos
intentaron entrar presumiendo que no había nadie. "Le pegaron una patada a la puerta. Entonces les
grité para que se fueran y después llamé al Comando Radioeléctrico", explicó el hombre ayer a la
tarde a este diario.
Ayer, la débil puerta de su propiedad lucía resquebrajada como una señal del
intento de los ladrones. La misma escena podía verse en el 3º A, con una puerta de metal provisoria
hasta tanto se repare la original de madera. El paisaje se repetía en el palier del piso 11 con una
puerta de madera literalmente rota apoyada en una pared y la abertura del departamento A reparada
con un parche cerca de la cerradura. Un piso más arriba, en el 12, los malhechores tuvieron éxito
en su tarea. Del departamento A se llevaron una notebook y otros objetos personales. El cronista
intentó conversar con quien habita el lugar, pero sólo tuvo como respuesta los ladridos de un
perro. El otro departamento de ese piso también fue saqueado, pero no se precisó el botín.
Tuvo suerte.En el 4º piso B reside María del Luján, una amable empleada de una
empresa de Buenos Aires que franqueó el paso al cronista y al reportero gráfico del diario. Según
contó, los ladrones violentatron la puerta y provocaron un gran desorden, pero no robaron nada.
"Por suerte, no se llevaron la computadora, el fax y la impresora", dijo la mujer aliviada.
María del Luján se enteró de lo ocurrido cerca de las 23 del viernes cuando los
agentes de la comisaría 3ª se contactaron con ella para comunicarle la novedad. "La policía me pudo
avisar porque en el departamento había una tarjeta de la administradora del edificio. La llamaron a
ella y les dio mi teléfono", explicó la empleada.
En tanto, el 4º A está ocupado por una simpática pareja de Marcos Juárez que
viaja todos los fines de semana a Rosario. Ayer a la tarde se sintieron aliviados cuando llegaron
al inmueble, tras ser notificados de lo sucedido, y se percataron de que los ladrones no se habían
llevado nada. "Sólo estaban los cajones del placard revueltos y la cama corrida", explicó Gabriel
Lerda, el dueño del inmueble. "Indudablemente buscaban plata, y no había", dijo.
Sorpresa
Gabriel Lerda y su pareja llegaron ayer a la tarde
desde Marcos Juárez luego de que la administradora del edificio les anunciara el atraco. Apenas
arribaron a su departamento vieron que la puerta estaba abierta y entonces les llamó la atención
que desde el viernes hasta ayer nadie se hubiera llevado algún objeto de valor del inmueble.