Tengo a mi sobrinita Morena internada en el Sanatorio de Niños. Fui a visitarla y me pidió que le comprara pinturitas, por lo que fui a la librería de Córdoba 2338, donde un “comerciante” sinvergüenza, conociendo que las necesitaba para una nena internada, me dijo que no me las podía vender porque la presidenta había hablado y no sabía los precios por el dólar. Se imaginan mi indignación, le dije que en su reino materialista donde no tiene una pizca de bondad, sabiendo la situación no llegaría a nada, y que lo iba a hacer público. ¿Hasta cuándo nuestros derechos serán avasallados por unos comerciantes temerosos a las pérdidas por la devaluación? Pero lo peor es la actitud del comerciante, pobre sus hijos que no tienen cariño y qué doloroso que tengan un padre que sólo piensa en los pesos, y qué feliz es mi sobrina que la rodeamos de amor. Señor librero, le tengo lástima; y usted, como le dije, no se olvidará de mí, porque lo haré conocer por todos los medios públicos y en cada oportunidad que pueda lo haré conocer como lo que es: un comerciante desalmado”. Al salir de allí, muy indignada por el hecho, me encontré con un diariero del puesto de Córdoba al 2200, quien me dio cuatro pinturitas de su nieto para mi querida Morena. Señor diariero, usted sí que es un hombre con todas las letras, gracias.
Mirta Palma
DNI 10.188.043



































