Una ráfaga de viento roza a la central energética Battersea Power Station, emplazada en un terreno industrial baldío junto al río Támesis, cuyas calderas a carbón alguna vez fueron usadas por el Banco de Inglaterra para quemar billetes equivalentes a millones de libras. El otrora símbolo de la opulencia británica corre riesgo de ser una montaña de
escombros por la crisis inmobiliaria europea.
Mientras inmobiliarias cargadas de deudas hacen frente a las consecuencias de despilfarros recientes, la central eléctrica, la mayor estructura de ladrillos de toda Europa, se mantiene como un símbolo decrépito de derroches pasados y los actuales problemas del mercado británico de bienes raíces.
Durante la Segunda Guerra Mundial, el banco central llegó hasta la central eléctrica para quemar 120 millones de libras en billetes que no había alcanzado a cancelar, mientras introducía un nuevo diseño para luchar contra las temidas falsificaciones de dinero.
Pero ahora la Battersea Power Station necesita recibir más sumas de dinero para seguir en pie.
El ícono de estilo art decó, que alcanzó el reconocimiento internacional gracias a sus apariciones en películas como “Full Metal Jacket” de Stanley Kubrick y en la portada del disco de Pink Floyd “Animals”, publicado en 1977, ha permanecido abandonado por más de un cuarto de siglo.
Ya ha pasado por las manos de varias inmobiliarias desde que detuvo su producción en 1983, mientras Gran Bretaña pasaba al consumo energético de petróleo, gas y energía nuclear.
Actualmente inmobiliarios buscan conseguir que inversionistas destinen 5.500 millones de libras (8.900 millones de dólares) para lograr su modernización, pero los bancos siguen cautelosos de exponerse al comercio de bienes raíces.
“Es probable que el edificio sufra grave daño estructural dentro de cinco años si las reparaciones no comienzan antes de entonces”, dijo Jeremy Castle, director jefe de planificaciones de Treasury Holdings UK, inmobiliaria que actualmente tiene en su poder a la centra eléctrica.
“Tenemos que movernos rápido para modernizar el lugar porque el edificio se está deteriorando rápidamente”, indicó, haciendo referencia al daño sostenido que ha sufrido la estructura desde que el techo fue removido 20 años atrás.
La desaceleración económica en Gran Bretaña redujo en cerca de un 45 por ciento el promedio de valores de propiedades comerciales.
Los dueños de la Battersea Power Station, quienes la compraron por 400 millones de libras en el 2006, aseguran que su valor cayó en un 15 por ciento en los seis meses siguientes a fines de junio del 2009, provocando que la compañía incumpliera los términos de algunos de sus préstamos.
Las imponentes chimeneas de ladrillos blancos han sido un rasgo característico del horizonte londinense por cerca de 80 años, a pesar de que su estructura es mantenida por vigas de metal.
Muchos banqueros y financieras indican que los planes para modernizarlo son un anacronismo comercial en una ciudad plagada por rascacielos.