Un fuerte temblor sacudió ayer el centro-sur de Chile con una magnitud de 7,1 en la escala de Richter y disparó una evacuación preventiva de zonas costeras. El sismo no provocó muertos pero sí algunos heridos, sin gravedad, lesionados por desprendimientos de mampostería.
El sismo, que inicialmente hizo temer la llegada de olas gigantes a las playas y puertos, provocó una estampida en los balnearios, azotados en 2010 por un tsunami que destruyó miles de viviendas.
“Quiero llamar a la calma a la ciudadanía, fue un sismo importante, pero ya pasó”, dijo en medio del pánico el vicepresidente de Chile, Rodrigo Hinzpeter, quien descartó el ingreso de marejadas. No obstante, las personas permanecieron por horas en los cerros aledaños a las costas, la mayoría de las cuales quedaron sin luz en una extensión de 600 kilómetros. Algunas urbes quedaron además sin agua.
El terremoto, que ocurrió a unos 24 kilómetros al noreste de la ciudad costera de Constitución, fue estimado en un inicio en una magnitud de 7,2 por el servicio sismológico de Estados Unidos y luego corregido por la misma fuente a 7,1.
El sismo sorprendió además a miles de hinchas en el partido de fútbol entre Colo Colo y Palestino, que salieron corriendo del estadio. Los únicos daños registrados hasta ahora son desprendimientos de cornisas y techos, entre ellos parte del cielo del Templo Votivo de Maipú, construido en agradecimiento a la Independencia del país. l





















