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Un fotógrafo argentino ganó el Pulitzer por su labor en la guerra siria

El porteño Rodrigo Abd es uno de los cinco integrantes del equipo que siguió el conflicto. "Vuelvo de esos lugares hecho mierda", confió.

Miércoles 17 de Abril de 2013

El fotoperiodista argentino Rodrigo Abd, que obtuvo el premio Pulitzer en la categoría "Noticias de Ultimo Momento", comentó que vivió muchos momentos difíciles a lo largo de su carrera, pero que siente que su trabajo "es necesario para dejar un documento para el futuro".

Abd —uno de los cinco integrantes del equipo integrado por Manu Brabo, Narciso Contreras, Khalil Hamra y Muhammed Muheisen, quienes siguieron el conflicto armado en Siria— dijo ayer en diálogo con Télam que el premio "es una buena palmada en el hombro para ayudarme a seguir trabajando y hacerlo de la mejor manera. Es una confirmación de buen trabajo".

"Fue una gran sorpresa porque mis jefes —que presentaron el paquete de 25 fotos que ganaron el premio, junto con otros colegas-—me convocaron a la oficina con una serie de tretas para comunicarme que había ganado. Hasta llevaron a un fotógrafo para retratar mi cara de sorpresa y sonrisa", dice aún con asombro.

"Estudié en la UBA. Me interesó siempre el periodismo, pero en la fotografía encontré que podía contar un poco más que con las palabras", desliza Abd.

Este porteño nacido en 1976 comenzó a trabajar en los diarios La Razón y La Nación y luego emigró, gracias a la presentación de un porfolio, a trabajar en la agencia de noticias Associated Press (AP) con sede en Guatemala.

Trabajó en las tareas de AP especiales sobre la crisis política en Bolivia en 2003 y en Haití en 2004, siguió las elecciones presidenciales de Venezuela en 2007 y el terremoto de Haití en 2010.

Ese mismo año, en dos ocasiones, siguió con su tarea con la protección de las tropas estadounidenses en la provincia de Kandahar, Afganistán; y en 2011 fotografió el conflicto político en Libia y al año siguiente estuvo en Siria.

Haciendo una síntesis de su vida, Abd refirió acerca de su interés por Centroamérica: "Realicé un viaje por Bolivia y Perú, y quedé impactado con los paisajes y su gente".

Casado con una argentina y radicado en Perú, Abd tuvo una jornada de entrevistas con distintos medios del mundo que lo felicitaron por su reciente premio, pero aún así cuenta una y otra vez cómo es su trabajo en medio del dolor de la gente.

¿De qué manera se conjugan los sentimientos de trabajar en medio del dolor y la estética profesional? "No sé. Al principio cuesta mucho más. Mirar la luz, enfocar no se hace fácil en un medio en el que no podés elegir el momento de fotografiar. Es difícil poder controlar la situación".

"Uno intenta hacer lo mejor posible. Es imposible concebir que uno tenga una estética y una artística en esas situaciones. Hay gente que lo hace y por eso son tan valiosos, porque tienen la capacidad de abstraerse de lo que está pasando y centrarse en la imagen. Eso cuesta un montón y cuando vuelvo de esos lugares estoy hecho mierda", se sinceró.

Según Abd, la situación más difícil que le tocó atravesar fue "salir una noche a través de un túnel en Siria, al tiempo que el ejército tomaba el control nuevamente de la ciudad. Los rebeldes estaban diezmados y en retirada".

"Habíamos tenido un intento fallido de salir la noche anterior de la ciudad pero sabíamos que si no lo hacíamos ese día, no lo hacíamos más. Fue una situación bastante complicada. Estaba muy asustado", evoca.

El trabajo de fotorreportero lo lleva a tener que enfrentar a la muerte, "algo necesario aunque uno no quiere invadir esas situaciones extremas".

Las fotografías seleccionadas de Abd para la edición 97ª muestran imágenes contundentes: en primer plano el rostro de una mujer llorando a causa de la heridas sufridas, un niño en el funeral de su padre, la quema de una foto de Al-Assad y a un chico de 11 años aprendiendo a sostener un arma.

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