"A mi papá lo mataron porque los reconoció". Para Claudia, una de las hijas de
Isaías Gabriel Retamar, el hombre de 80 años asesinado ayer en su vivienda de Casiano Casas al
1600, no había consuelo. "¿No sé cuánta plata se pensaron que podía tener un jubilado que vivía de
la renta de unas cocheras?", dijo con amargura la mujer. Isaías, como lo conocían en la cuadra,
vivía solo. Según confiaron sus vecinos, pasada la medianoche del jueves una mujer le tocó el
timbre y como él la conocía del barrio le abrió. Entonces, por la fuerza, entraron otras cinco
personas. Para robarle lo maniataron de pies y manos. Después lo sofocaron con un trapo y lo
estrangularon con un cable.
El llamado de un vecino al Comando Radioeléctrico fue vital para que dos de los
delincuentes fueran detenidos en el lugar. Un tercero fue apresado en horas de la tarde.
Según voceros de la pesquisa, el vecino de don Isaías que alertó a la policía
escuchó ruidos extraños en la casa del anciano. Entonces echó un vistazo por un ventiluz y vio
gente extraña revolviendo cosas. Sin dudar llamó al Comando. Luego se asomó a la vereda para ver
qué pasaba y se topó con uno de los delincuentes: "Callate porque si hablás sos boleta", le
dijo.
In fraganti. Pero el muchacho ya había hablado y cuando la policía llegó al
lugar apresó a Sergio Guzman, de 29 años, y a su pareja, Josefina Villalba, de 36, ambos
domiciliados a cuatro cuadras de la casa de Isaías. Los cuatro restantes huyeron pero horas después
agentes del Comando apresaron a Edgardo Emilio Oviedo, de 30 años y vecino de la pareja, a quien
llamados telefónicos anónimos le imputan haber estado en el escenario del crimen.
Los efectivos secuestraron además un Fiat Regatta gris, dominio VNS154, que
estaba estacionado en Casiano Casas y Miller, a 50 metros de la casa de Isaías. Dentro del auto
había parte del magro botín que se llevaban los maleantes: las sábanas de la víctima, un monitor de
PC blanco y negro de 14 pulgadas, una vieja cámara de fotos con rollo, una agujereadora y hasta un
vaso de plástico de una promoción de jugos.
Hasta ese momento los uniformados pensaban que se trataba de un escruche, pero
al abrir la puerta de ingreso a la vivienda se toparon con el cuerpo de Retamar sobre el piso de la
cocina-comedor. Estaba boca arriba y maniatado de pies y manos. Había muerto por asfixia mecánica,
según el resultado preliminar de la necropsia. "Lo ahorcaron con un cable de teléfono", indicó un
vecino.
Flor de tipo. Isaías Retamar era un vecino de toda la vida en el barrio Parque
Casas. Viudo desde hace más de una década, jubilado y padre de tres hijos, uno de ellos varón.
Vivía solo en una casa discreta ubicada a mitad de cuadra, en Casiano Casas al 1600, sobre la
vereda de los impares. Justo frente al cartel indicador que señala cómo hacer para tomar la ruta
nacional 34.
Al lado de la vivienda tenía una cochera para seis o siete autos que le permitía
sumar algunos pesos más a su magra jubilación. "Era un vecino muy gaucho, no se metía con nadie, y
si le pedías algo te ayudaba. Un hombre que ayudó a dos o tres pibes que andaban en la calle para
que estudiaran. Flor de persona", comentó Jorge, un almacenero contemporáneo con el fallecido que
vive en el barrio desde hace 40 años.
Todos en la cuadra ponderaron a Isaías. "Era un vecino diez puntos. Puede ser
que le abriera la puerta a cualquiera, que no fuera cuidadoso, pero siempre era para dar una mano",
explicó otro vecino de la cuadra.
Los investigadores consultados indicaron que no había cerraduras forzadas en la
casa, dato que abonaba lo dicho por los vecinos sobre la mujer que le tocó timbre a Isaías. Que en
el interior del domicilio todo estaba revuelto y que había indicios —una caja de vino y
cigarrillos—, que podían dar idea de una pequeña reunión. "Al hombre lo han verdugueado
—torturarlo, en la jerga— para que dijera donde tenía cosas de valor. Murió por asfixia
mecánica", explicó un vocero. Sobre la cama de la víctima quedó un viejo televisor de 20 pulgadas
que los ladrones no alcanzaron a llevarse.
Sobre los detenidos pudo saberse que cuentan con antecedentes prontuariales y
uno de ellos pedido de captura de la Justicia de San Lorenzo. Los pesquisas no descartaban que en
las próximas horas se realizaran allanamientos en la búsqueda de los tres prófugos, quienes, según
se indicó, están identificados. El caso es investigado por la comisaría 10ª y la Brigada de
Homicidios bajo la tutela de la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara.