Lucas Ramón Cavallaro tenía 20 años. Era un muchacho sano. Sin embargo murió en
una cama del Clemente Alvarez el 27 de diciembre, tras no sobreponerse a una cirugía. Había llegado
allí trece días antes tras ser atacado por una patota que, luego de la paliza, lo persiguió varias
cuadras y lo embistió con una 4x4 que subió a la vereda, en San Martín y Estado de Israel. Tras el
impacto, Lucas sufrió una doble fractura en el fémur izquierdo. Cuando estaba en el piso, del
vehículo bajaron cuatro personas y le siguieron pegando. Mañana sus allegados marcharán pidiendo
Justicia.
Para Alejandra Zapata no hay consuelo. Lucas era uno de sus
siete hijos, a los que trató de educar dentro del culto al estudio y al trabajo. Un entredicho
callejero, a partir de un comentario menor, detonó la agresión que lo llevó a la muerte .
Fiesta y drama. Para sus afectos era Lukiten. Así se reconocía a este muchacho de
1 metro 87, con una hermana gemela, que poco tiempo antes se había recibido de técnico naval. Vivía
con su familia en Juana Blanco al 6100, en Las Flores Este.
"El sábado 13 de diciembre a la noche se fue con tres
amigos, de entre 19 y 21 años, a una graduación en el hipódromo. Cerca de las 4.30 y volvieron en
colectivo. Se bajaron en San Martín y Uriburu para ir a un bar pero estaba todo cerrado. En San
Martín al 4300 pasaron ante unas chicas que tomaban mate en la vereda y pidieron uno. Así empezó
todo", relató Alejandra.
"Las chicas les dijeron que no de mala manera y uno de los
amigos de Lucas replicó, en broma: «No te saco la campera porque sos mina». Y se alejaron
caminando", comentó la mujer. Eran las 6.45 del domingo 14 de diciembre. Las chicas de los mates
eran, según pudieron averiguar allegados al pibe muerto, empleadas de un privado, como se denomina
a los prostíbulos, de la zona. En su defensa salieron seis hombres de entre 25 y 30 años que hasta
ahí Lucas y sus amigos no habían visto. "Caminaban y escucharon por detrás a un hombre decir: «¿Por
qué no me sacás la campera a mí?»", recordó Alejandra.
El duelo enfrentó a seis contra cuatro. "La pelea fue dura.
Mi hijo y los amigos salieron corriendo. Oyeron que uno gritaba: «Trae la chata»". Lucas y sus
amigos corrieron por San Martín al sur tres cuadras. Lucas iba por la vereda y los otros por el
cantero central. En San Martín y Estado de Israel surgió una 4x4 Isuzu champán. Alejandra contó que
el vehículo subió a la vereda y atropelló a Lucas.
"Al atropellarlo le quebraron el fémur de la pierna
izquierda en dos partes. De la chata se bajaron cuatro tipos y lo golpearon en el piso", recordó la
mujer. Ese mismo día fui a hacer la denuncia de esa agresión a la seccional 15ª", indicó.
El desenlace. El muchacho fue lllevado al Heca. "Tenía el fémur quebrado en dos
partes. Debían colocarle un clavo que en el hospital no había", recordó Alejandra, quien trabaja
como enfermera en un centro de jubilados de barrio Las Flores. Lucas estuvo internado doce días
hasta que llegó el clavo ortopédico.
El viernes 26 de diciembre a las 14 Lucas ingresó al
quirófano. A las 18 finalizó la operación. "Los médicos me dijeron que todo había salido bien",
recordó Alejandra. "Pasó bien la noche. El sábado leyó el diario y comió. Fui a mi casa para cuidar
a mi hija de 3 años y él se quedó con mi mamá. A las 16 del 27 de diciembre falleció", contó
Alejandra. "Al llegar pedí hablar con los médicos y me dijeron que a Lucas le había dado un infarto
porque no soportó el dolor".