Tres hermanos que estaban al cuidado de sus abuelos murieron ahogados en una laguna artificial formada por el pozo de una ripiera y la acumulación de agua de lluvia. El hecho ocurrió anteanoche en la localidad agrícola de Anchoris, en el municipio de Tunuyán, a 80 kilómetros de la capital mendocina.
Se cree que Rodrigo (11 años), Lautaro (8) y Gustavo (6) Pérez decidieron sacarse las zapatillas e intentar nadar en el espejo de agua, de unos 100 metros de largo por unos 50 de ancho en momentos en que hacía frío y casi no había luz natural.
Una tía fue la primera que advirtió la ausencia de los chicos y, según las primeras informaciones, junto a otros familiares, logró sacar de la laguna el cuerpo del más pequeño. Recién entonces se comunicaron con la madre de los chicos, María Pérez (27), quien estaba trabajando en la ciudad de Tunuyán, a 40 kilómetros del sitio de la tragedia.
Una dotación de policías y bomberos iniciaron la búsqueda de los otros dos hermanitos restantes ya entrada la oscuridad de la noche.
Cerca de las 23, fue hallado el cuerpo de Rodrigo, a pocos metros de la orilla de la laguna. Durante la noche siguió la búsqueda del tercero de los hermanos. La familia mantenía la esperanza de que el nene estuviera asustado por lo que sería una travesura y hubiera escapado a refugiarse en algún sitio cercano.
Pero los bomberos y policías de Mendoza encontraron ayer a la mañana el cuerpo del pequeño.
Si bien se desconoce en qué circunstancias se produjo el accidente, no se descarta que uno de los niños haya ingresado a la laguna y por alguna razón no haya podido salir, y sus hermanos hayan intentado ayudarlo.
"Hay una serie de factores que pudieron haberse dado", indicó el titular de Defensa Civil, Marcelo Dapáz, entre ellos que "les haya costado salir o que alguno haya quedado varado porque hizo contacto con el suelo y se produjo un efecto de succión".
"En eso tiene que ver mucho la calidad o la temperatura de las aguas: son oscuras, no tiene filtración de luz, entonces el agua arriba capta mucha energía calórica, son templadas en la superficie pero resulta que diez centímetros más abajo son sumamente frías", añadió.
Sin embargo, advirtió que la forma en que se sucedieron los hechos lo determinarán las pericias en el lugar y las autopsias.
Los niños vivían cerca del lugar del accidente y trascendió que en ese momento estaban al cuidado de una abuela mientras sus padres trabajaban. (DyN)