La Argentina debería estar surcada en su inmenso territorio, de este a oeste y norte a sur, como en todas las direcciones por las vías férreas preexistentes antes del infame desguase de la época menemista y tender nuevos recorridos, a fin de competir con el monopolio existente impuesto por las carreteras. Una fragante e inadmisible infamia propia de países retrógrados y corruptos. Naciones de ínfimos territorios, como Bélgica y otros países, poseen una intrincada y eficiente red de modernas unidades diesel eléctricas que transportan miles de pasajeros por día, a velocidades de hasta 300 kilómetros por hora. ¿Cómo se conseguirían los fondos para sufragar el enorme gasto que sifnificaría la compra de unidades motrices? Simplemente con la utilización de parte de la enorme fortuna robada al país en estos últimos diez años. Capital que inexorablemente deber recuperar mediante oficios tribunalicios. Por otra parte, la república China, proveedora de vagones, podría otorgarnos empréstitos de 20 a 30 años. El monopolio camionero trataría de sabotear este plan de recuperación ferroviario, pero una severa ley nacional castigaría con penas gravísimas todo atentado que pueda existir, ya que se trataría de un delito federal, no excarcelable. Ha llegado la hora de poner orden y progreso en la vida de esta sociedad tan vilipendiada por los malos gobiernos padecidos, en especial en la última década de infame corrupción y oprobio
Carlos Marcelo Estrella
DNI 5.963.966



































