No escapa al conocimiento de nadie que transitar los kilómetros que unen Rosario con la A-012 por el camino viejo y viceversa son claro ejemplo del desorden, la improvisación y la inoperancia. Por trabajo o por placer las personas debemos sortear innumerables obstáculos: pozos en ambos carriles. Avenida Belgrano, y de Circunvalación reacondicionándose por tramos, con una obra en construcción que avanza lentamente en jornal limitado al día, pésima señalización creando confusión a la hora de encontrar el angosto y averiado túnel del ferrocarril o salir de él. Atravesar Villa Gobernador Gálvez, el nudo gordiano, flor de galleta, calle central y "colectoras" más ruta 21, rotonda, banquinas descuidadas, lomos de burro, desvío desdibujado puente al puerto-autopista, vehículos de todo calibre y estado, motitos "zumbadoras" que ignoran reglamentación urbana, si es que existe. Cuando todo parece cambiar, junto a las vías de por sí indicadoras, la instalación de un semáforo permitiendo el acceso al centro de Alvear o al Paraná viene a complicar lo que habitualmente se subsanaba. Los días 1º y 15 de este mes mostraron como las colas interminables entrampadas en esperas "eternas" despertaban en los conductores, hasta en los más pacientes, los más bajos instintos al ver quienes solapadamente aventajaban por las banquinas en loca carrera. Pasando el Parque Industrial, el destruido puente sobre el arroyo Frías para ingresar a Pueblo Esther y así hasta el empalme con la A-012, por supuesto también maltrecha hasta llegar a la autopista. Siendo Rosario y Villa Gobernador Gálvez, primera y tercera ciudad, por su población, integrando una unidad social, económica y política, junto a las demás localidades formando un cordón industrial y oasis de recreación, tan importante para la provincia de Santa Fe. Que las autoridades no se percaten de ello, es una "descortesía". Evitemos el "a mí no me toca", muy argentino por cierto, se necesitan soluciones (ahora), que el cartel que reza "la gente y su potencial" se demuestre aprovechándolo, no derrochándolo en enfrentamientos estériles generadores de trágicos accidentes con pérdidas irremediables. Resolver las urgencias será la mejor manera de recuperar la "confianza".




































