Estos son los últimos días del año 2015, caracterizado por una fortísima impronta política que derivó en el recambio de autoridades nacionales. Despidámoslo en paz como nos merecemos todos los argentinos. Vivamos plenamente las tradicionales festividades navideñas para recibir 2016 con sonrisas, esperanzas y deseos de unidad. Démosle la oportunidad a quienes están trabajando para poder cambiar muchas situaciones prolongadamente injustas. Entendamos que este tiempo para conseguir que la rueda vuelva a girar resulta escaso en proporción a la importancia y cantidad de temas pendientes. Estos temas no se resuelven con palabras, se solucionan con hechos concretos. El momento actual es de delicado equilibrio: hay mucha gente esperanzada en los resultados de la nueva gestión pero hay sectores convencidos de que todo seguirá como siempre. También hay mucha gente cansada de que sus esfuerzos no estén debidamente compensados, y denuncian una exagerada desigualdad social. Démosle tiempo al tiempo y roguemos para encontrar entre todos las ansiadas soluciones. Mantengámonos pacíficos y atentos al devenir de las cosas. Felicidades para nuestro pueblo.


































