Medios de difusión gráficos, radiales y televisivos sólo realizan notas de espectáculos teatrales a nivel profesional. La Real Academia Española dice: profesional, que ejerce una profesión. Profesión: acción y efecto de profesar. Profesar: ejercer una ciencia, un arte, un oficio. Los actores de teatro, profesamos un arte; mal o bien, pero profesamos. ¿Cómo haremos entonces para convertirnos en supuestos profesionales si medios que deberían decidir si estamos en considerable nivel para ser visibles nos dan permanentemente la espalda? El pueblo hace a la cultura popular. El teatro independiente necesita de la prensa y del crítico de espectáculo. Muchísimos títulos de obras teatrales pasan desapercibidos por distintas temporadas en Rosario. ¿Quién decide que una obra es peor o mejor que otra? El público. Teatro independiente es esfuerzo, sacrificio, pasión. Necesitamos a los medios, con la crítica que corresponda, del “excelente” al “burdo”, transitando por el “horrible” para desembocar en “maravilloso”, golpeando con el “espantoso”, para acariciar el “magnífico”. La crítica sirve para crecer.































