Los bancos pierden prestando al 15 por ciento anual. El costo se traslada al resto de las carteras. El gobierno absorbe pesos en el mercado. YPF es insaciable y la tasa de interés apunta muy arriba.

Los bancos pierden prestando al 15 por ciento anual. El costo se traslada al resto de las carteras. El gobierno absorbe pesos en el mercado. YPF es insaciable y la tasa de interés apunta muy arriba.
El gobierno interviene en todos los frentes, en especial en el sistema financiero. El Banco Central República Argentina (BCRA) y la Ansés son los dos grandes inversores de un mercado de capitales muy pequeño. El Estado argentino y las empresas públicas son los dos grandes demandantes de este mercado. Lo que sobra, va para el sector privado, ¿sobra algo?
El BCRA destinará 8.000 millones de dólares para financiar al Tesoro nacional. Con 4.000 millones de dólares se pagará deuda pública (bonistas chochos); con 2.000 millones de dólares se financiará obra pública y 2.000 millones de dólares se invertirá en YPF. Por si todo esto fuera poco, también financia al Tesoro a través de adelantos transitorios, por una suma superior a los 100.000 millones de pesos.
La Ansés tiene una cartera superior a los 30.000 millones de dólares. Todo ese dinero se utiliza para financiar proyectos del Estado y se dejó de lado el financiamiento a empresas privadas. En el mes de octubre la Bolsa local bajó el 5,23 por ciento y es el mercado de Latinoamérica que más bajó en el año. En esta coyuntura la Ansés viene financiando, sin prisa y sin pausa, las obligaciones negociables en pesos que emite YPF, constituyéndose en el principal inversor de la petrolera.
Las entidades financieras tienen la obligación de financiar proyectos por el equivalente al 5 por ciento de sus depósitos, a una tasa del 15 por ciento anual. Como toman dinero al 15 por ciento y prestan al 15 por ciento anual, con esta operatoria pierden dinero, que seguramente será recuperado con el resto de los productos financieros que tienen en cartera.
Si usted no puede acceder a un crédito del 15 por ciento anual, seguramente verá encarecido el crédito que tome en el mercado. El 40 por ciento de las financiaciones al sector privado son créditos personales y financiamiento con tarjeta de crédito, ambos productos verán una suba sustancial en sus tasas. Si no lo pueden hacer por regulaciones impuestas por el BCRA, aparecerán los cargos que nunca faltan en la emisión del resumen del mes.
Los créditos que más crecen en el mercado son adelantos en cuenta corriente y cambio de cheques. En ambos casos son financiaciones precarias, con bajo respaldo y altas tasas de interés. Claramente, el mercado está cada vez más ilíquido para el sector privado. El Estado se convirtió en una aspiradora de fondos, ya sea para financiar el déficit presupuestario, para invertir en YPF o bien para exigir créditos subsidiados para la producción. Esto traerá como correlato una fuerte suba de tasa de interés, pero no será tan alta la suba de la tasa pasiva, como la activa.
La tasa de interés pasiva es la que se paga por un plazo fijo, la absorción de pesos por parte de empresas del Estado o el mismo gobierno hará que esta tasa se ubique un escalón por encima del actual. La tasa de plazo fijo a 30 días, por un monto mayor al millón de pesos, está en el 15 por ciento anual, todo haría indicar que podría llegar a niveles del 18 por ciento anual para los últimos meses del año.
En el caso de la tasa activa, que es la que se cobra para préstamos a empresas, hay tasas que están reguladas y otras que son libres. En el caso de adelanto en cuenta corriente y cambio de cheques, las subas serán muy importantes, lo que le dará impulso a negocios que están por fuera del circuito bancario, como son las mutuales, cooperativas y empresas de servicios financieros (conocidas popularmente como las mesas).
La suba de la tasa de interés cambia el costo de oportunidad de los negocios, lo cual hará que los precios, invariablemente, arbitren a la suba. También impactará sobre la devaluación del peso, que podría acelerarse en dicho contexto.
Para finalizar, YPF está a punto de perforar un mínimo histórico, con una cotización de $74,50. Muchos inversores creen que la compañía no podría cumplir su plan de inversiones. Quienes especulan con esta posibilidad, podrían estar en lo cierto, pero el precio de la empresa es demasiado bajo. Desde esta columna recomendamos mirar la evolución del papel, y si baja de $70 no dudar en comprar y vender a futuro. Puede ser buena inversión.
Los holdouts y Griesa. En cuanto al fallo en Estados Unidos por los bonos de la deuda, también desde este espacio creemos que puede obtenerse una gran victoria. El total de bonos que no ingresaron al canje sumarían 8.000 millones de dólares. Actualizar esa deuda daría una suma cercana a los 20.000 millones de dólares. Si Thomas Griesa falla para que los bonistas se sumen al canje abierto por Argentina en 2005 y 2010, esa deuda no sería superior a los 4.500 millones de dólares, pagadero hasta los años 2033 y 2038. Es cierto que hay principios, pero si con ese dinero se cierran los problemas de Argentina con el mundo financiero, será la plata mejor invertida. Los fondos que entraron en litigio esperaban cobrar cuatro veces más de lo que le terminarían ofreciendo, esperaron 10 años para el fallo y lo único que lograrían sería entrar al canje. En algún punto hay que ser realista y cerrar los problemas con el mercado financiero internacional.

