Según las declaraciones de la concejala Clara García, que está contentísima con la implementación de la tarjeta sin contacto para la cancelación de viajes en el sistema de transporte urbano de pasajeros, ya se han comercializado más de 60.000 unidades (a 8 pesos cada una son 480.000 pesos recaudados, que no sé qué destino tienen) y que hay 40 puestos de venta y van a implementar unos 300 más para comodidad de la gente. Sencillamente este sistema está sólo pensado para recaudar y no para serle útil al usuario. Una persona tiene que caminar como mínimo entre dos y cuatro cuadras para recargar su tarjeta inteligente hasta llegar a un puesto de venta municipal o un comercio. Entiendo que la única tarjeta inteligente es la Abono Bus (empresa privada), que no he tenido que pagar para tenerla y puedo recargarla directamente en el colectivo que tomo para trasladarme, es decir es un sistema pensado para beneficio del usuario, que en definitiva es quien mantiene el sistema.




































