Fusil en mano, un miliciano cae hacia atrás, con los brazos en cruz, en un cerro después de recibir un disparo. Es la foto más reproducida de la Guerra Civil española (1936-1939). Su autor: Robert Capa, maestro del fotoperiodismo y cofundador de Magnum. Más de 70 años después de esa instantánea que dio a conocer al mundo el conflicto español, una investigación afirma que todo fue un montaje.
Federico Borrell se hizo famoso al caer herido de muerte en cerro Muriano, en Córdoba, durante los combates que allí tuvieron lugar el 5 de septiembre de 1936, casi dos meses después del inicio de una guerra que terminó con la victoria del bando sublevado y a la que siguieron 40 años de dictadura de Francisco Franco. Al menos ésa es la “versión oficial” de la fotografía de Capa.
Sobre la imagen y otras instantáneas de la misma serie ya se cernían las dudas desde hace tiempo, entre otras cosas por la postura del miliciano caído, la casualidad de que él y otro muriesen en el mismo punto frente a la cámara, la presencia del fotógrafo en la mismísima línea de fuego...
El Periódico de Catalunya aseguró ayer que una investigación que ha realizado confirma definitivamente que Capa “hizo trampas”. Así, no fue el cerro Muriano el lugar en el que se tomó la instantánea, sino la loma de Las Dehesillas, situada junto a la localidad de Espejo, también en Córdoba.
“El cambio de ubicación en 50 kilómetros cambia toda la historia y confirma definitivamente que la secuencia estuvo preparada”, y que por lo tanto el miliciano no identificado fingió la muerte, aseguró el rotativo, que se puso a investigar con motivo de la muestra “¡Esto es la guerra! Robert Capa en acción”.
Esta se exhibe desde la semana pasada en el Museo de Arte de Cataluña (MNAC), en Barcelona, y recoge las 40 instantáneas que el fotógrafo de Budapest y su compañera sentimental, la alemana Gerda Taro, tomaron durante esa jornada.
El rotativo ha llegado a la conclusión del montaje en base a diversos datos. En la famosa foto no se puede distinguir el fondo, pero sí en otra de las instáneas tomadas en el lugar y en ella se identifica “sin lugar a dudas” la loma de Las Dehesillas, junto a Espejo, un olivar desde los años 40 pero sembrado en 1936.
En esa localidad sólo hubo lucha entre el 22 y el 25 de septiembre. Los combates allí tuvieron lugar además 20 días después de que el grupo de milicianos al que acompañaban Capa y Taro dejase el cerro Muriano.
“Si es Espejo y es una representación, lo es de principio a fin, incluyendo la muerte. Allí no podía haber muertos porque no los hubo hasta finales de septiembre. Y sólo hubo combate urbano”, dijo al Periódico de Catalunya Francisco Moreno, historiador que ha realizado estudios exhaustivos de la Guerra Civil en Córdoba.
“Hasta que (los milicianos) vinieron desde Montilla a finales de septiembre aquí no hubo ni un tiro, solo algún bombardeo de aviación. Los milicianos se paseaban por las calles y se comían los mejores jamones del pueblo”, aseguró Francisco Castro, un vecino de la localidad que en esas fechas tenía nueve años.
Realidad o montaje, más de 70 años después de una foto que consagró a Robert Capa como el maestro del fotoperiodismo que fue, es seguro que la imagen seguirá siendo uno de los íconos más importantes del conflicto que enfrentó a los españoles en el siglo XX.
Aunque el lugar en el que se tomó fuese Espejo, “seguiría siendo la misma foto”, aseguró Cyntia Young, la comisaria de la exposición de Barcelona. Capa, que murió en Vietnam en 1954, hizo de una frase el lema de su vida: “Si tus fotos no son lo suficientemente buenas es que no te has acercado lo suficiente”.l


































