A 40 días de haber asumido el nuevo gobierno en la Argentina, creo que marca una nueva etapa en nuestra vida política. El gobierno saliente está trabajando, fiel a sus prácticas políticas, en armar un sistema de trampas y amenazas para que el actual presidente no logre cumplir con sus políticas y su mandato. El éxito de Mauricio Macri, visto desde el comienzo de su gobierno da inicio a una formación política principalmente de gestión capaz de ganar elecciones. Hecho que no ocurre en la Argentina desde la década el ‘30, donde la actividad política se centraba en la lucha por el poder entre peronismo y radicalismo. Es muy posible que en el mediano plazo viviremos y sentiremos vientos de prosperidad, que tanto hacen falta en nuestra sociedad. Ha asumido un gobierno que llega al poder en elecciones libres y democráticas. Asistiremos a un proceso de formación de nuevos partidos políticos, o de replanteos de los tradicionales. El actual gobernante, en coalición con buena parte del radicalismo, se nutre con el perfil social-demócrata moderno de los radicales. Enfrente, un peronismo que necesariamente tendrá que reorganizarse, rearmarse y democratizarse si quiere existir y perdurar como tal. Vemos hoy conversaciones entre Cambiemos y el Frente Renovador para trazar políticas de Estado en muchos temas estratégicos de gobernabilidad. Si a eso le agregamos el viaje de Macri invitando a Sergio Massa a la cumbre económica de Davos, estamos transitando un primer escalón de una historia que nunca se vivió en la Argentina. Una buena parte de los votos de Cambiemos fueron por adhesión o simpatía. La otra parte, por el rechazo a los que se fueron. Un total que sirvió para ganar una elección pero es insuficiente para lograr el poder político que se necesita para gobernar. Poder que en una democracia viene del apoyo de una mayoría social. Cuando esto no se da, el gobernante se queda sin poder o gobierna para una minoría social, lo que contradice la esencia de la democracia. Macri se debe esforzar para que su gobierno sea eficaz en tres cuestiones claves: 1) solucionar las cuestiones inmediatas. La herencia recibida, las trampas, los ñoquis, reordenar el andamiaje de la Justicia, hoy desgastada y desacreditada debido a jueces incompetentes o militantes. Y la necesidad de estabilizar la economía, donde se han dado los primeros pasos. 2) Mantener su legitimidad social, construyendo su poder político (que parecería que hoy no lo tiene) para pararse frente a adversarios que buscarán desplazarlo, porque los habrá, y 3) Trabajar y construir una idea razonablemente precisa de lo que se necesita para atacar las causas del subdesarrollo argentino (aparte de salir del pantano). No es un tema sencillo. Históricamente en el país la estabilización de la economía siempre se hizo con un ajuste sobre la mayoría. Si Macri logra a mediano plazo resolver la ecuación entre el ajuste y la equidad del esfuerzo social, tendrá ganada una batalla decisiva. Esta cuestión nunca fue resuelta en la Argentina. Con optimismo, con paciencia y con el esfuerzo de todos, seguramente veremos coronado el éxito y el bienestar deseados por los argentinos.


































