Se suele decir en forma despectiva para significar algo desordenado: "Son cosas de negros" o "esto es un quilombo". Y sí, cosas de esos negros que los conquistadores de América compraban a los negreros para reemplazar a los esclavos indígenas, una vez que los habían esquilmado. Y sí, los trajeron de su Africa natal y los vendieron en América como esclavos. Establecieron mercados de negros, los exponían en una tarima y los compradores les revisaban la dentadura como a los caballos e impúdicamente la entrepierna. Y al comprar así, hasta separaban a los miembros de una misma familia. Y también se declaraban dueños de lo que había en el vientre de las negras. Y sí, sus hijos ya nacían esclavos. Muchos años después se decretó la libertad de vientres. En su afán de libertad, los esclavos se reunían en lugares secretos, en los "quilombos", donde debatían cómo escapar, cómo luchar, cómo liberarse. Y sí, una vez liberados, siguieron siendo despreciados, ofendidos: una persona negra debía darle el asiento a una persona blanca, so pena de ir presa. Y se acuñaban frases: "En este lugar no se admiten negros ni perros", "negro que corre es un ladrón, blanco que corre es un campeón". Y esto sucedía en Estados Unidos, hace menos de 50 años. Y sí, a pesar de todo, los negros siguieron haciendo cosas de negros. Sin querer idealizar, son cosas maravillosas, como su música (los blues, los negros espiritual) su canto, su danza, su forma de interpretar la religión que les impusieron también a ellos con la cruz y con la espada. Su forma de bailar: por ejemplo en la época que algunos estaban engrillados, bailaban arrastrando los pies muy cadenciosamente. Y tantas otras cosas. Y sí, son cosas de negros. Ojalá que con el triunfo de Obama, el presidente afroamericano, se haga posible el sueño de una convivencia respetuosa y armónica entre todos los seres humanos.































