En mi carácter de socio vitalicio del Rosario Rowing Club quiero aclarar algunas imprecisiones en la nota publicada días atrás sobre la construcción del estadio cubierto. Primero, dicha construcción sigue la línea de la sede del club, construida hace más de 100 años. Los árboles lindantes lo tapan y eso se ve en la foto sacada por el diario. Segundo: no puede taparle la vista a nadie porque los vecinos de enfrente están sobre una barranca a una altura considerable y si no ven el río, antes tampoco lo veían. Tercero: se debe resaltar que la estructura está terminada, sólo faltan las paredes y el piso y al parar la obra no solo perjudican a los más de 2.500 asociados del club, sino a las escuelas que utilizan las instalaciones del mismo para sus clases de gimnasia. O sea la función social y deportiva se debe tener en cuenta como prioridad. Además, hay antecedentes de permisos a boliches y bares cercanos que no cumplían con las normas. Cuando obviamente esos lugares no tienen ninguna función social. Les pido a todos aquellos que quieran corroborar esto se paren frente al club y vean que la construcción no tapa el río porque ya existe una anterior entre la costa y el nuevo edificio. Si hay algún vecino enojado habría que ver desde qué lugar no puede ver el río. Creo que el Concejo debería dar el permiso correspondiente y favorecer lo deportivo y social sobre algún particular egoísmo.


































