El ex gobernador de Santa Fe Hermes Binner acaba de formular declaraciones respecto a las drogas y a su consumo personal. Considera que todo ser humano tiene todo el derecho del mundo a consumir estupefacientes. Si alguien quiere drogarse, enfatizó, que se drogue. Lo que no debe permitirse es que quien quiera drogarse incite a otro a hacerlo contra su voluntad. Coincido plenamente con la postura del ex gobernador. El consumo de estupefacientes se inscribe dentro de lo estipulado por el artículo 19 de la Constitución nacional que consagra el ámbito de intimidad de las personas. La política represiva ha demostrado hasta el hartazgo su ineficacia. Criminalizar el consumo de drogas no hace más que favorecer los intereses del narcotráfico. Nada hay más lucrativo que lo prohibido. El flagelo de la droga no se soluciona con represión sino con educación. El día en que se aplique desde el poder una política educativa en serio respecto a este grave problema se comenzará a recorrer el camino correcto. La escuela y el hogar son los ámbitos más adecuados para hacerle saber a los jóvenes los peligros que trae aparejados el consumo de drogas. Bien informado, el joven decidirá por él mismo si desea o no arruinarse la vida. Cada persona es el arquitecto de su propio destino. Lamentablemente, existen poderosos intereses creados que defienden la política represiva. El miedo, la clandestinidad y el fanatismo siempre fueron muy redituables económicamente. Es de esperar que más pronto que tarde el Parlamento argentino se ponga los pantalones largos y sancione una legislación que despenalice el consumo de estupefacientes para evitar que el infame negocio de la droga termine por aniquilar a nuestros jóvenes.
































