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Sobre animales callejeros

En La Capital del 14 de febrero, leí consideraciones del concejal Carlos Cossia sobre la necesidad de cumplir con reglamentaciones vigentes en cuanto a los animales callejeros. Coincido con él que las ordenanzas deben cumplirse, si existen.

Martes 18 de Febrero de 2014

En La Capital del 14 de febrero, leí consideraciones del concejal Carlos Cossia sobre la necesidad de cumplir con reglamentaciones vigentes en cuanto a los animales callejeros. Coincido con él que las ordenanzas deben cumplirse, si existen. Pero a veces es peor el remedio que la enfermedad. Una de estas ordenanzas, de hace 20 años, establece que se debe crear una guardería municipal de animales. El doctor Cossia sabe perfectamente en qué termina una cosa así, ya que he visto que muchas veces ha ayudado a refugios, guarderías o como se les llame. Terminan siendo depósito de animales abandonados, adultos, cachorros, sanos, enfermos, perras preñadas, dejados en la puerta o tirados por arriba de los alambrados, como ocurre actualmente con todos estos lugares, que no dan abasto para atender tanto animal necesitado, a los que hay que alimentar y atender en sus necesidades básicas de salud, esterilizar, vacunar, etc, etc. Concurro todos los viernes a las campañas de adopción de animales de Imusa, adultos y cachorros. Cuando uno de ellos es adoptado, nos sentimos felices, pero muchas veces nos han dejado cajas con cachorros, a pesar de nuestra insistencia de que no recibimos. Y entonces la respuesta es: los tiro en el contenedor de la esquina. Entonces, dimos uno o dos, y volvemos con cuatro o cinco. Otra ordenanza promueve la creación de un cementerio de animales. Otra experiencia que no ha resultado. Ya lo saben las protectoras que los han tenido y han terminado en tierra de nadie. Me gustaría que el doctor Cossia me dijera sinceramente si acuerda con estas dos propuestas. Me parece que ha llegado el momento de rever una ordenanza de 20 años atrás. Sí en cambio coincido con él que la única salida eficaz y válida para revertir esta situación es incrementar el número de esterilizaciones anuales, para lograr equilibrar la población animal y evitar de esa forma el abandono, el maltrato, y el perro callejero, que sufre las consecuencias del desamor, de la falta de atención veterinaria, de los accidentes y las inclemencias del tiempo.

Adriana Maxera / LC 3.958.182

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