La soberbia e ignorancia en materia futbolística del doctor Horacio Usandizaga, exclusivo y excluyente responsable de la conducción del fútbol profesional de Rosario Central, determina que durante su gestión sólo se luche por evitar el descenso. Carece de la sensatez necesaria para confiar la conducción del fútbol a personas idóneas; pero sí se preocupó, con total falta de ética, en nombrar manager a su hijo, un joven inexperto y sin antecedente alguno en la materia. Jamás tuvo un proyecto, cambió la friolera de siete técnicos y gastó fortunas en jugadores mediocres. Ha opacado la admirable gestión institucional y labor de dirigentes de real valía, como el actual secretario o el tesorero, quienes mediante una administración impecable y digna de elogio lograron rescatar al club de la situación terminal en la que estaba por obra y gracia de Scarabino y compañía. Es imprescindible el adelantamiento de las elecciones para que una nueva conducción, en la que sería importante continuasen los dirigentes antes mencionados (secretario y tesorero), supere este dramático presente futbolístico, y el paso de Usandizaga por el club constituya sólo un mal recuerdo.


































