Van más de cuatro meses, quizá cinco, y sigue sin hacerse la luz en un amplio sector del Parque Independencia. Más precisamente en Plaza Italia, donde se emplaza la conocida "cancha de los ciegos". Obviamente, los ciegos no necesitan de la luz. Pero los arqueros y el entrenador del equipo sí, al igual que los familiares de los jugadores que acompañan la práctica desde las inmediaciones, o cualquier persona que pretenda hacer uso de las instalaciones, practicar deporte o circular por la zona. No sólo la cancha queda a oscuras. La torre de iluminación que nadie atina a arreglar consta de cuatro lámparas dispuestas en forma de cruz para abarcar un radio por demás de considerable. Innegablemente, en todo sitio desiluminado la sensación de inseguridad es mayor. Máxime si, como ocurre desde el apagón, algunos grupitos aprovechan el desconcierto para ‘quemar leña' y hostigar desde las sombras. Hablo como entrenador de un grupo de chicas que, una vez por semana, se da cita en el lugar, y en nombre de un sinnúmero de personas que se encuentran en la misma situación y desean la restitución del servicio eléctrico para poder desarrollar sus actividades con normalidad. ¿Qué ocurriría si alguien, privado de una correcta visión por falta de luz, se accidenta? ¿quién responde ante un caso como este? La oscuridad en dicho sector del parque entorpece el desarrollo de toda actividad deportiva y dificulta la prevención de cualquier contratiempo (golpes, caídas, tropiezos). Por eso solicito a las autoridades que entienden en el tema (se me ocurre Municipalidad, Dirección de Alumbrado Público, de Parques y Paseos, EPE, Asociación Amigos del Parque Independencia) la inmediata reparación de la luminaria en beneficio de los ciudadanos. Para una correcta utilización de la zona, para no tener que lamentar ningún accidente y para disuadir a los oportunistas. ¡Hágase la luz de una vez por todas!
































