América latina ha entrado en otra etapa política a causa del fin del boom o "superciclo" de los commodities, como llaman los economistas a las materias primas. Lo que ratifica que socialdemócratas y populistas dependen en forma tajante de los ciclos y desarrollos de la economía de mercado. Esta tolera cierto maltrato discursivo y administrativo y la extracción de beneficios, pero no de manera indefinida ni ilimitadamente: la hecatombe económica de Venezuela es la prueba palmaria de este punto clave. La ya crónica "estanflación" de Argentina también es una buena demostración. En Brasil, Dilma aplica un plan económico ortodoxo (ver en esta página), impopular pero al parecer inevitable por la alta inflación y exceso de gasto. En este cuadro juega un papel clave el desplome de precios de las materias primas principales de Brasil (soja y mineral de hierro). Claro que también se debe tener en cuenta la crisis política brasileña, por un rechazo social muy neto de la corrupción política que delata el caso Petrobras.































