Al menos cinco personas fueron rescatadas con vida tras permanecer cinco días entre los escombros que dejó el devastador terremoto que asoló a Haití el martes último, mientras miles de víctimas esperan urgentemente la llegada de las primeras ayudas, cuyo reparto continúa siendo un serio problema.
Los 43 cuerpos de búsqueda que trabajan en la isla y buscan afanosamente cualquier aliento de vida lograron ayer el milagro de sacar de entre las ruinas a Nadine Cardoso, de 62 años, una de las propietarias del Hotel Montana, en Puerto Príncipe, quien estaba deshidratada pero sin heridas. Del edificio, donde residían muchos de los funcionarios internacionales, ya habían sido rescatadas con vida unas 20 personas.
Además, una niña, un hombre y una mujer fueron rescatados vivos de lo que quedó del supermercado Caribbean Market. En el lugar al momento del colapso había unas cien personas. Mientras que un equipo de socorristas de Israel logró extraer de entre los escombros a un hombre de 58 años con vida.
Según la vocera de las Naciones Unidas, los socorristas ya lograron salvar a más de 70 personas. “Creemos que todavía hay gente viva y la esperanza de salvar más vidas continúa”, dijo Byrs, que informó que son unos dos mil los expertos abocados a esta tarea junto a 161 perros especializados.
Llegó Ban Ki-moon. En tanto, el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, quien llegó ayer a la isla, dijo que “la de Haití es la más grave crisis humanitaria en décadas”.
“El daño, la destrucción, la pérdida de vidas son simplemente sobrecogedores”, dijo el funcionario, que ayer informó la muerte de las máximas autoridades de la ONU en Haití.
En este contexto, dijo que sus tres prioridades son salvar la mayor cantidad de personas posible, hacer llegar de forma urgente las ayudas humanitarias y coordinar las iniciativas internacionales.
Por su parte, y aunque no hay cifras oficiales, el general estadounidense Ken Keen, responsable del transporte de la ayuda militar, consideró ayer posible que durante el terremoto hayan muerto unas 200.000 personas.
En una entrevista con la cadena ABC News, Keen señaló: “Vamos a tener que prepararnos para lo peor. La comunidad internacional considera esas cifras y creo que es un punto de partida (realista)”.
La OMS, junto con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), “estiman que el número de muertos está comprendido entre los 40 mil y 50 mil”, mientras que 250 mil están heridos y 2,5 millones quedaron sin hogar.
Según la organización Médicos Sin Fronteras (MSF) “jamás vio un número tan elevado de heridos graves”.
La distribución de la ayuda es un verdadero desafío y las dificultades para llegar a los haitianos que lo necesitan se retrasan más de lo que ellos pueden esperar. Con este escenario, las agencias internacionales y los medios de comunicación presentes en el lugar comienzan a informar de problemas de seguridad.
El teniente general PK Keen, subcomandante del Comando Sur de Estados Unidos que ahora controla temporalmente el aeropuerto, admitió que ha habido incidentes aislados de violencia e insistió en que la “capacidad para proporcionar niveles de seguridad adecuados será un reto. Estaremos aquí mientras nos necesiten”, dijo.
“Hay casos aislados, pero nos preocupan y tendremos que hacer frente a ese problema. Tenemos que establecer un ambiente seguro para poder tener éxito con nuestra misión de asistencia humanitaria”, dijo Keen, que anunció que en pocos días más habrá unos 12 mil soldados estadounidenses.
Por su parte, el presidente de Alemania, Horst Köhler, llamó a “asumir la responsabilidad moral que tiene el mundo” con ese país.
Para Fidel Castro el fuerte sismo “pondrá a prueba cuánto puede durar el espíritu de cooperación, antes de que el egoísmo, el chovinismo, los intereses mezquinos y el desprecio por otras naciones prevalezcan”.
En un nuevo artículo de opinión publicado en el diario Juventud Rebelde, el líder cubano consideró que “Haití podría convertirse en un ejemplo de lo que la humanidad puede hacer por sí misma”, pero estimó que “aunque la posibilidad y los medios existen, la voluntad falta”. (Télam, DyN y DPA)