Es increíble la creatividad de ciertas empresas para imbuirnos en espíritu bicentenario. Bastan como ejemplo los cortes de luz auspiciados por la EPE, que no sólo acontecen en mi zona (Rioja y Paraguay) sino que se extienden, democráticamente, a todo Rosario. Así pues, hemos podido disfrutar del encanto de las velas, como también fortalecer nuestros músculos en las escaleras. Este ejercicio es aprovechado por los padres para contarles historias a sus niños que escuchan envueltos por la magia de la oscuridad (las luces de emergencia no funcionan ante cortes prolongados). Este revivir el 1810 ha generado un espíritu solidario entre nuestra población creándose grupos de autoayuda: uno de ellos se denomina "Yo también me quedé encerrado en un ascensor". Los ancianos debido a la distancia de peldaños han retomado el sabor de las postales para hacerse presentes en los diversos acontecimientos familiares. Hemos aprendido la dinámica del día a día... "no compres lo que no has de comer hoy". Quizás sería bueno hacer una especie de vitrina en el mismo piso de nuestras veredas para contemplar la belleza de los cables que si bien no son del 1810 deben ser del primer centenario. Tanto éxito ha tenido esta iniciativa que dicen se repetirá en el verano. Pregunto, ¿en el 2011, qué bicentenario celebramos?


































