Un piloto francés repitió ayer el primer vuelo sobre el Canal de la Mancha en un modelo original similar al biplano que Louis Bleriot utilizó en 1909, con hélice de madera, ruedas de bicicleta y un motor tan poderoso como una cortadora de césped.
Edmond Salis despegó cerca de Bleriot Beach, cerca del puerto norteño francés de Calais, a las 913 hora local (3.13 hora de Argentina), y llegó 40 minutos después a Dover. El vuelo demoró un poco más que el realizado por Bleriot, que en 25 de julio de 1909 cubrió el trayecto en 35 minutos.
“El despegue fue un poco delicado por los vientos cruzados en Bleriot Beach”, dijo Salis, vestido con un chaquetón de cuero de aviador, gorro y una bufanda blanca, en una entrevista concedida al canal de televisión I-Tele.
“Una vez en el aire, pude ver de inmediato la costa inglesa. Cuando más de acercaba a la costa inglesa, más lo disfruté”. se alegró a su llegada a Dover el piloto francés, cuyo padre y abuelo efectuaron el mismo trayecto a bordo del mismo avión.
La aventura, punto de partida para conmemorar el centenario de la hazaña de Louis Blériot, fue incierta hasta último momento debido a vientos demasiado fuertes para un antiguo monoplano.
“Seguramente, Blériot se hizo las mismas preguntas antes de despegar, pero tenía más incertidumbres porque nadie lo había hecho antes que él”, había dicho antes del despegue Salis.
Antes de emprender la aventura, Salis restó importancia a realizar el vuelo en un avión de madera y lona, construido en 1934.
“Sigue siendo una aventura. Es un motor viejo, un motor antiguo, pero está bien mantenido, funciona bien y lo conozco mucho, así que no hay razón para que ocurra problema alguno”, dijo el piloto, de 39 años.
Ayer, unas 500 personas — algunas de ellas vestidas con traje de época — acudieron a Calais para presenciar el despegue de Salis, que voló un modelo original, no una réplica, seguido por cinco helicópteros repletos de periodistas.
El vuelo de Salis fue uno de los eventos, incluyendo vuelos de otro aparato Bleriot, demostraciones aéreas, una cena de gala y fuegos artificiales, que se realizaron para conmemorar el centenario del primer vuelo sobre el Canal de la Mancha, precursor de la aviación comercial.


































