Hace dos años nos dejaba Darío Zárate Ojeda. Yo lo conocí 3 ó 4 años antes, los que bastaron para que me movilizara y lo siguiera de cerca. Era una persona sencilla, vendedor de chipá. Un paraguayo que amaba a su pueblo de origen como al nuestro que lo adoptó. Trabajaba con entrega por sus conciudadanos, manteniendo vivas sus tradiciones. Le preocupaba la situación de ellos, sobretodo la de los más necesitados. Tenía un programa en la Radio Comunitaria Aire Libre, "Paraguay en mi corazón", donde lo acompañé en no pocos domingos de 18 a 20. Allí nos deleitaba con la música de su país y nos actualizaba las noticias. Además estaba encargado de la Pastoral de los inmigrantes paraguayos y ponía especial esmero los 8 de diciembre para honrar a su patrona La Virgen de Caacupé y preparar la gran misión que precedía dicha fiesta. Recuerdo con qué entusiasmo y esperanza viajó a su país para la asunción de Fernando Lugo. Volvió con mucha energía pero la enfermedad lo detuvo hasta exigirle la vida. Pasaron dos años pero siempre estará en la memoria de muchos. Ya no nos estimula a través de la radio. Ya no nos ofrece chipá en la esquina de San Luis y Sarmiento pero nos sigue invitando a tomar su bandera y continuar su labor. El se entregó y se encuentra en el lugar de los vivos esperando el compromiso de sus hermanos.




































