Se cumplan o no la cantidad de días de clases fijados por las normas vigentes, el resultado será el mismo. Uno de los factores del bajo resultado educativo es consecuencia de que no pocos docentes se preocupan más por su carrera gremial que la docente. Les es más grata la acción sindical, que la de educar en la escuela. El conflicto porteño es paradigmático. Con una crisis económica mundial, acentuada en nuestro país por los desaciertos y extravíos del gobierno, adoptan posiciones intransigentes en sus reclamos salariales. Sin duda están mal pagos, como igual les sucede a otros, como policías, médicos, operarios, empleados, etcétera. Los gremios asociados al proyecto del gobierno nacional han comprendido la necesidad de postergar reclamos hasta que aclare, pero sindicatos porteños con igual identificación política, persisten en su reclamo. Son claros los objetivos políticos, por ser las autoridades porteñas contrarias a sus ideologías. Reclaman porque la inflación les ha devastado sus salarios, pero no al verdadero responsable de ella, por su afinidad ideológica.


































