Noruega eliminó del Mundial 2026 nada menos que a Brasil. El responsable es un "androide" de 1,94 metros que castigó a la Canarinha por duplicado, una vez con un cabezazo inatajable y la otra con un cañonazo brutal. Su nombre es Erling Braut Haaland, nacido el 21 de julio de 2000, dos años después de la que hasta ahora había sido la última participación noruega en un Mundial.
Haaland nació en la ciudad inglesa de Leeds, donde jugaba su padre, el noruego Alf-Inge Håland. Del Leeds United, el papá de Erling pasó al Manchester City y luego volvió al fútbol noruego, para jugar en el Rosseland Ballklubb, por lo que la familia regresó a Bryne, su lugar de origen. El pequeño Haaland comenzó entonces a patear una pelota pero también se dedicó a otros deportes, como salto y ciclismo.
El entrenador Alf Ingve Berntsen lo vio jugar al fútbol cuando Erling tenía 5 años. "Sus dos primeros toques terminaron en gol. Fue muy, muy bueno desde el primer momento", recordó, y sentenció: "Cuando tenía 11 o 12 años ya sabíamos que llegaría lejos".
A los 15 jugaba en el discreto Bryne FK, hasta que sus goles lo llevaron a otro club noruego, Molde FK. Ya en el austriaco Red Bull Salzburg el delantero comenzó a llamar la atención a nivel internacional. De allí pasó al Borussia Dortmund alemán, y finalmente el círculo se cerró: el noruego nacido en Inglaterra se convirtió en la gran figura del Manchester City, y el próximo sábado enfrentará por semifinales del Mundial 2026 a la selección inglesa.
Haaland, el influencer
Su enorme capacidad goleadora y su carisma lo convirtieron en una figura afuera de las canchas. Haaland usa las redes sociales para mostrar sus logros deportivos, sus rutinas diarias y también su singular dieta. El joven delantero consume unas 6.000 calorías al día, lo que incluye algunas fuentes de proteínas poco comunes, desde corazón e hígado de vaca, hasta miel y leche.
"Hago todo lo que puedo para ser la mejor versión posible de mí mismo", dijo en uno de sus videos.
También tiene hábitos muy estrictos, como apagar todos los dispositivos por la noche y dormir al menos 10 horas. Pero su conducta no es una novedad para nadie en su entorno; de hecho, ya sus compañeros en el Red Bulls Salzburg austriaco lo miraban con asombro por su estricto cuidado personal a su corta edad.
"Es un profesional de primera categoría. Mientras jugamos a las cartas en los viajes, a él se lo ve leyendo artículos científicos sobre cómo mejorar su sueño o su dieta. Siempre está buscando los detalles más pequeños que puede perfeccionar para dar un paso más allá", aseguró su excompañero Maxmilian Wober.