Escenario

Raúl Lavié dio un recital para celebrar al genial Astor Piazzolla

El cantante deslumbró con sus interpretaciones en un show que recuerda el centenario del nacimiento del creador de "Adiós Nonino"

Lunes 19 de Abril de 2021

En dos inolvidables funciones en el teatro El Círculo, el cantante Raúl Lavié junto a un importante staff que incluyó talentos locales, tributó a la obra de Astor Piazzolla con el show “Piazzolla inmortal”.

La estructura del show se dividió en dos tramos. En el primero, lucieron los bailarines, los músicos y los cantantes invitados y, para el segundo, el protagonismo absoluto fue para Lavié.

En la primera de las dos funciones que ofreció Lavié, Ivana Fortunati brilló en la apertura. La cantante oriunda de la localidad santafesina de Santa Teresa cautivó con su impactante estilo, el que le permitió logros como el premio mayor en 2008 en La Falda, el evento tanguero más importante de la Argentina.

Luego de la danza de obertura, con coreografía de la rosarina Pecky Land, se emitió un video en pantalla en el cual un jovencísimo Piazzolla se autodefinía diciendo “me llamo Astor Piazzolla, dicen que mi tango no es tango, que es música de Buenos Aires”.

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“Sean felices, no bajen los brazos”, dijo Lavié en la despedida.

“Sean felices, no bajen los brazos”, dijo Lavié en la despedida.

El ajustado quinteto dirigido por el pianista Matías Feigin inició el recorrido con “La muerte del ángel”, obra compuesta por Astor en la década del sesenta. Más adelante, el quinteto volvió al estilo percusivo, típico de Piazzolla, con “Verano porteño”, sumando a la escena nuevamente a los bailarines del staff de Pecky Land.

Raúl Lavié fue el “descubridor” de Abel Pintos. Siempre sostuvo ese hábito de apuntalar artistas jóvenes basándose en su infalible olfato. Es así que para este espectáculo decidió poner a consideración de su público al joven cantor misionero Franco Zacarías. Con sus interpretaciones de “Chiquilín de Bachín” y “Milonga del trovador”, el artista litoraleño demostró sus virtudes.

Cecilia Suárez Paz utilizó eficazmente sus dos momentos en escena. De familia de artistas (es la hija de Fernando Suárez Paz, notable violinista y músico de Astor), la invitada puso de manifiesto sus amplias capacidades expresivas versionando “Preludio para el año 3001” (“Renaceré”) y “María de Buenos Aires”.

“Pepe, tenés que conseguirme un violinista”, le manifestó Lavié al productor unos días antes desde Buenos Aires. La elección fue la acertada: Javier Gómez. El reconocido músico rosarino, integrante de la Sinfónica Provincial y de varias agrupaciones locales, estuvo brillante toda la noche, saliendo a flote del llamado urgente y descollando especialmente en la intro de “La muerte del ángel” y en su excelente tramo solo en “Adiós Nonino”.

A Piazzolla también se lo vio en pantalla hablando de la empatía entre la juventud y su música. Explicando sus ideas, resaltó en el video la llegada que tiene su lenguaje musical a las nuevas generaciones. En sus composiciones, Astor buscaba modernidad y sonido contemporáneo, alejándose de las formas tradicionales.

Para “Michelángelo 70” y “Otoño porteño”, con esa estética, el grupo se transformó en septeto con la incorporación de Leandro Feigin (flauta traversa) y Lucas Muñoz (batería).

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El cuerpo de danza de Pecky Land bailó “Oblivión”

El cuerpo de danza de Pecky Land bailó “Oblivión”

El cuerpo de danza de Pecky Land bailó “Oblivión” y, luego de una hora de show, llegó finalmente el momento ansiado, preparado de un modo sorprendente y emotivo: el genial Astor en video presentando a Raúl Lavié.

“El se la está jugando por Piazzolla. El impuso mi repertorio. El es la voz de Buenos Aires”, dice Astor en una antigua presentación incluida para anunciar el ingreso de Lavié al escenario.

“El Negro” Lavié puso su garganta en sólo cinco de las dieciséis canciones del repertorio total. Fue suficiente para que quede claro que sigue estando entero y que seguirá sin defraudar a su público durante muchos años más.

A los ochenta y tres años, con una memoria envidiable, a diferencia de las nuevas estrellas de la música, a Lavié no le es necesario utilizar el apuntador electrónico o el atril con las letras. “El negro” cantó, dijo y conmovió con “Los pájaros perdidos” y “Balada para mi muerte”. Sumó su capacidad actoral para la historia que cuenta Horacio Ferrer en “La bicicleta blanca” y el público le respondió cuando pidió palmas para acompañar el tema.

Al cantor nacido en Alvarez, radicado en Malvinas Argentinas, la potencia de la voz y las ganas de seguir cantando le permitieron abordar un fragmento de “Balada para un loco” alejándose del micrófono, ayudado por la excepcional acústica del teatro.

Antes de llegar al último tema, Lavié cedió un espacio más para que se luzcan los músicos y los bailarines. “Libertango”, sonó con la estética que identificó a Piazzolla en el mundo, bien sostenido rítmicamente y con un diálogo armónico entre los diferentes instrumentos.

Raúl Lavié regresó a escena, hizo saludar y pidió aplausos especiales para los cantantes invitados y destacó la labor de Javier Gómez, el virtuoso violinista rosarino sumado a último momento.

Lavié contó detalles de la cocina creativa de “Adiós Nonino”. “Eladia (Blázquez) me invita a su casa para mostrarme la letra que había escrito para el tema que ya tenía la música de Astor. Ella luego le envía esa letra a París y recibe la devolución de Astor. La estrenamos con Eladia en Mar del Plata, ante la escucha atenta de Astor y su familia”, recordó. “Ahora, se la quiero dedicar a mis queridos rosarinos”, anunció antes de cantarla.

“Lo pisé de muy chico sin imaginar que hoy a los ochenta y tres estaría nuevamente cantando acá”, dijo elogiando al teatro luego de agradecer a la producción y al público por la confianza. Y un elogio más: “Felicito al gobierno de Santa Fe por no adherir a las restricciones”.

Con Piazzolla en video tocando “Libertango”, todo el staff artístico, de espaldas al público, se dispuso a ver y escuchar a modo de homenaje simbólico de cierre. “Es el músico argentino más importante, tan vapuleado en su momento, pero su genio hace que a cien años de su nacimiento tenga estos homenajes”, señaló en la despedida. “Sean felices, no bajen los bajen los brazos, pónganle el pecho a todo”, aconsejó en el final.

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