El desamparo en el que vivimos los habitantes de los barrios es tan escandaloso que nunca será reiterativo hablar de la inseguridad hasta que las autoridades hagan algo al respecto. El barrio Acindar vive asolado por los asaltos a mujeres en las paradas de colectivos. Puedo hablar como vecina, como docente y como víctima de esta terrible situación. Jóvenes delincuentes recorren impunes las calles del barrio atacando violentamente a las docentes y a los alumnos que salen de las escuelas (dos primarias, una secundaria y un jardín privado). La mayoría de mis colegas fueron asaltadas y el terror de todas es cuándo volverá a ocurrir. Esperábamos que la situación mejorara con la inauguración del Distrito Sudoeste, pero no fue así. La presencia policial es nula y el abandono de los más desprotegidos, absoluto. ¿Cuándo este gobierno se ocupará de los barrios? Se habla tanto de la violencia contra la mujer, pero es notorio que somos doblemente victimizadas: por los criminales y por la inacción de los responsables. Exigimos una policía eficiente, con presencia en las calles en las horas de entrada y salida de los escolares. Y reclamamos nuestro derecho a vivir en paz. Y gritamos con el poeta: "Si abrí los ojos para ver el rostro/ puro y terrible de mi patria. / Si abrí los labios hasta desgarrármelos/ me queda la palabra (Blas de Otero)".


































