La historia de la humanidad tiene tantos años que las efemérides son innumerables, y a la mayoría las ignoramos o no las recordamos. Cuando alguien toma una decisión irreversible y destruye algunos efectos personales para respaldarla, se dice que "quemó las naves". Esa expresión proviene de dos hechos históricos; uno muy conocido y otro no tanto.
El acontecimiento más popular tuvo lugar el 16 de agosto de 1519 en la costa de la península de Yucatán, cuando el conquistador de México, Hernán Cortes, ordenó quemar sus naves para terminar drásticamente con la intención de muchos de sus hombres de ir nuevamente a la isla de Cuba (entonces colonia española), desde donde habían partido en noviembre de 1518 (para otros en febrero de 1519) en vez de adentrarse en el interior de la región para conquistarla. Algunos autores sostienen que en realidad los barcos no fueron quemados sino perforados de manera de vararlos, una forma efectiva de inutilizarlos para navegar. Creo que lo de incinerarlos responde a una versión más romántica que histórica, pero como quiera que sea, la decisión del conquistador español fue trascendente. Y el otro acontecimiento no tan comentado (según ABC.es), fue relatado por el escritor Manuel Campuzano Arribas en su libro "Alejandro Magno - La excelencia desde el liderazgo". En ese libro refiere que el famoso militar (rey de Macedonia), al llegar a la costa fenicia comprobó que sus enemigos eran muy numerosos y que sus hombres tenían más ganas de volverse que de entablar batalla. Por eso decidió quemar sus naves para que la única manera de regresar fuera en los barcos del enemigo vencido. Ese hecho casi desconocido sucedió en el siglo III a.C., en tanto que el protagonizado por Hernán Cortés tuvo lugar en el siglo XVI de nuestra era. Pero más allá de crónicas imprecisas, de hechos valerosos y despóticos, de las críticas por el afán de conquista, gloria y riqueza de sus ejecutores, así como del extenso tiempo transcurrido, lo cierto es que ambos sucesos tuvieron un denominador común: el de transponer los siglos convertido en la repetida expresión que llegó hasta nuestros días; esa de "quemar las naves". Repetida sí, pero no siempre llevada a la práctica tanto en la esfera personal como en la institucional. Es que navegando por los distintos y cada vez más borrascosos mares de la vida, no es fácil quemar las naves.
El viernes 4 del corriente tenía que ver al médico en Rosario, y para no tener ningún sobresalto con el turno decidí tomar el primer Monticas, o sea el que debería pasar por San José de la Esquina a las 5.48. Y dije bien: “debería”, iluso de mí, nunca pasó y parece que el motivo fue que se rompió en el camino, así que finalmente pude tomar el coche de las 6.39, o sea que partí como 50 minutos más tarde de lo previsto. En lugar de ir hasta la estación terminal descendí antes y me tomé un taxi que urgente me llevó para llegar a tiempo. La fallas e incumplimientos de esta empresa parecería que no tienen fin y los reclamos de los indefensos pasajeros no encuentran respuestas en los encargados de controlar estas anomalías. Ante el reclamo, un empleado sólo me dijo con cara de resignación: “Es lo que hay”.
Oscar Abdala
San José de la Esquina
La cultura en Rosario
Al secretario de Cultura y Educación municipal: entiendo que usted recién asume pero no es excusable por haber dañado a miles de usuarios de las bibliotecas públicas municipales cerrándolas en turno tarde en enero, febrero y aún marzo, lo cual jamás ocurrió en la historia de Rosario. No nos vamos a acostumbrar a ser sistemáticamente cercenados por políticas erráticas y que perjudican cada vez más al ciudadano común, no señor, no señores del gobierno. En caso de que usted no lo sepa, la biblioteca Alvarez y las demás son un reservorio de cultura y un lugar donde los que se están forjando un futuro, o los que desean perfeccionarse, o los simples lectores acuden diariamente y en forma ininterrumpida por años, hasta que esta medida caprichosa y dañina se llevó a cabo. La población estudiantil ya no cuenta como en años anteriores con lugares donde se pueda estudiar cómodamente debido a los excesivos alquileres y la necesidad o de vivir en pensiones o en lugares compartidos, por este motivo las bibliotecas populares son elementos esenciales. Al haberse cortado el horario de atención, usted y quien ha decido cerrar las bibliotecas se han convertido en una piedra de tropiezo ya que impiden que los que necesitan de estos espacios los usen como siempre se ha hecho antes de que la presente gestión se hiciera cargo. ¿Será quizás que el vicedirector de la biblioteca Juan Alvarez es fotógrafo y ni siquiera bibliotecario, y por ello no entiende que la biblioteca es imperativamente necesaria? Sólo un bibliotecario de carrera debería ocupar tal puesto. También influye el hecho de que muy a pesar de haberse recibido el dinero presupuestado para refrigerar tanto esa biblioteca como la Estrada, en una joya de lugar que tiene siete computadoras pero techo de zinc y no se puede utilizar, se fue Dios sabe para qué rumbo desconocido y por negligencia u otro tipo de destino como otro tipo de acción, es el público que tiene que pagar por una falta total de política responsable. Cabe mencionarse que en el año 2000 el concejal Boasso solicitó que se extendieran los horarios de atención al público por las razones antedichas. En conclusión, si bien esta carta tiene un nombre y un apellido le puedo asegurar que de mediar una encuesta pública sería de total rechazo a esta medida que como las muchas que últimamente se han tomado en otras áreas; no tienen sentido, excepto el de cubrir los malos manejos del erario público.
Myriam Koldorf
Salvemos a la Casa Rosa
No es casualidad de que la Casa Rosa de Rosario esté en boca de los medios y de los políticos rosarinos. Se trata de la vivienda popular en pie más antigua de la ciudad. No hablamos de las grandes mansiones con mármoles importados (como las construidas en el barrio Saladillo) sino de casas hechas con ladrillos de barro.
Se trata de un auténtico tesoro patrimonial de la ciudad que pronto desaparecerá por el abandono de los responsables de su protección. Claro, la casa en cuestión está en un barrio que desde su origen estaba destinado a ser centro de basurales, industrias sucias (contaminantes) y asilos a ocultar. La Casa Rosa está a menos de 200 metros del lugar en que se encontraba la Posta del Pago de los Arroyos. Lugar de cambio de cabalgaduras para los correos y donde pernoctaron entre otros el entonces coronel José de San Martín y el doctor (devenido en general) Manuel Belgrano. Otro lugar escondido en el que lo único que lo recuerda es una placa en el interior de la escuela Vigil, fuera de la vista de los ocasionales caminantes. Caminando en otro sentido y también a 200 metros está la pendiente ferroviaria con mayor graduación de altura, pues en el trayecto de dos cuadras trepa toda la barranca. Esta vía que une el Puerto con la Estación Central Córdoba también está en absoluto estado de abandono y habitada por roedores que representan un gran peligro para la población trabajadora del lugar. No muy lejos de allí está la única estatua del Che Guevara instalada fuera de Cuba. Y muy cerca también, está el emprendimiento cultural más trascendente de Latinoamérica, que fue la Biblioteca Popular Constancio C. Vigil que aún intenta resurgir como el Ave Fénix. Pero aún hay más en relación con el ámbito de la Casa Rosa. Se trata del barrio Tablada, en el cual se puede afirmar que está la mayor cantidad de escuelas por habitante de la ciudad, no por decisión de los gobiernos sino porque los vecinos las construían y luego exigían que se le asignaran los docentes. De hecho, la escuela Isabel La Católica, de Ayolas y Grandoli, fue hasta hace muy poco (carezco de datos actuales) la única escuela con matrícula ascendente de la ciudad de Rosario. Con todo esto resulta incomprensible la tozudez oficial en negarse a invertir en el rescate de esta casa. La excusa más racional es el costo de la obra, lo que comparado con un solo recital de un artista de moda en el Monumento a la Bandera, queda automáticamente descartado. La otra excusa es la traza de la calle Convención. Pero quienes la plantean se olvidan de que dicha calle ya se ha pavimentado desviando su traza para no afectar la vivienda, por lo que ya está solucionado.
Claudio E. Gershanik
DNI 10.866.756
El piano de los negritos
Hace unos años un animal (con título universitario) le dijo en la Vigil al profesor López Dabat: “Si los negritos quieren estudiar piano que se compren uno”. En el suplemento de Educación de La capital del 5 de marzo, Myriam Southwell escribió: “Se necesita la decisión pedagógica de buscar cotidianamente la inclusión plena, la afirmación irrenunciable de que todo ser humano siempre puede desarrollarse y crecer, se deben crear situaciones y dispositivos para que una persona pueda decidir conocer”. La autora se refería al saber, la política y la ética de la enseñanza. Algunos, contra viento y marea pero inspirados en el legado de la señorita Olga, están trabajando con ese objetivo; otros aun creen que los pianos no son para todos, que la vocación por la educación y cultura no deben promoverse, pues es un llamado genético para algunos elegidos. Recordemos en este sentido que Sarmiento fue contradictorio, promovió la educación popular pero recomendaba mandar a los gauchos al frente, pero no al frente del aula sino al frente de las batallas como carne de cañón. Hoy es necesario no entrar en contradicciones, como sabemos apostar a la formación cultural lleva tiempo, aproximadamente diez a quince años, pero si comparamos ese lapso con los vencimientos de la deuda, cabe reflexionar sobre las opciones políticas de la actualidad, sobre el verdadero desarrollo del país y sobre las condiciones de los pajaritos negros, los que podrán cobrar pero sabiendo que nunca escucharan al “loco” Amadeus interpretado por un negrito en un modesto piano de estudio. Aunque es posible que esto último no les importe un rábano.
Omar Pérez Cantón
Reclamo a Movistar
Nunca dejan de sorprenderme las empresas de telefonía celular, con las novedosas técnicas para sacarle plata al usuario. Antes, la excusa era la “penalización por cambiar el equipo antes del año” (dinero que tuve que abonar, por supuesto, a pesar de ser el robo la razón del cambio). Ahora el motivo de Movistar para robar dos cuotas de 49 pesos más IVA por comprar nuevo equipo, habiendo transcurrido tres años de la compra anterior, es “gasto administrativo”. De esta nueva disposición me entero con la llegada de la factura, ya que nadie me avisó de eso cuando compré el equipo el mes pasado en la sucursal de calle Rioja. Descuento el calificado personal administrativo, que debe llevar los papeles del Pentágono, para cobrar esas sumas a todos los usuarios de la mencionada empresa, que deciden cambiar su equipo comprando nuevos aparatos.
DNI 24.980.303