Un joven de 20 años fue imputado como coautor del brutal homicidio de David Matías Acosta, acribillado hace veinte días de al menos nueve balazos mientras estaba en su casa de barrio Godoy. Se trata de Roberto Elías S., quien quedó en prisión preventiva por orden del juez Gonzalo López Quintana. En tanto, fuentes judiciales indicaron que por el hecho todavía resta identifiar a otro tirador que actuó con el acusado.
Se presume que Acosta no era el blanco de los tiros que terminaron brutalmente con su vida la noche del lunes 7 de marzo pasado, cuando dos hombres pasaron por su casa de Deán Funes al 8100 e hicieron al menos 28 disparos contra la vivienda. Su compañera Marta recordaba por esos días que el muchacho de 37 años tenía “dos temas de conversación: el trabajo y la iglesia”. No tenía antecedentes delictivos y trabajaba en blanco en Capitán Bermúdez, para lo cual solía levantarse a las 3.30 de la mañana.
Entre los vecinos circulaba que Acosta tenía un familiar que estaba preso en Piñero y que un problema suscitado en ese penal pudo tener que ver con la balacera mortal contra la casa que lo atravesó con al menos nueve plomos cuando salía del baño. “Este preso se la juró y le mandó dos sicarios a la casa. Pero el blanco no era David, sino que buscaban a Elías”, un familiar de la pareja.
“La erraron. Un vecino dice haber escuchado que los matadores preguntaron por Elías, pero éste nunca salió. Como la casa estaba abierta de par en par dispararon contra el baño, donde estaba David, y cuando salió lo cocinaron a balazos. Le aplicaron mafia al que no era”, indicó por entonces un vecino.
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Acosta y su familia habían llegado siete años atrás al barrio y vivían en una casa cuyas puertas y ventanas solían estar abiertas. La mujer hace pan casero y rosquitas para vender que amasaba en una mesa ubicada junto a una ventana. Cuando preguntaron por un tal Elías, recordó Marta, los sicarios “se perfilaron y dispararon un par de veces como para que saliera del baño. Y cuando salió David lo acribillaron”.
Las paredes de la casa parecían haber sido salpicadas con un balde de pintura roja en el lugar donde el muchacho cayó mortalmente herido. Mientras tanto los tiradores, a quienes un vecino describió como “dos pibitos que no valían dos mangos”, se fueron caminando hasta la esquina y doblaron hacia el caserío conocido como Los Olivos. Una de las hijas de la víctima dijo que los sicarios los estuvieron “espiando todo el tiempo” hasta que decidieron concretar el ataque.
Según estableció por el momento la investigación del fiscal Adrián Spelta Roberto Elías S. fue uno de los dos tiradores que se acercaron a pie a la casa de Acosta y aprovecharon que las ventanas estaban abiertas. Si bien en principio se dijo que la víctima había recibido 17 impactos de bala, luego se determinó que fueron al menos nueve.
Roberto S. fue imputado como coautor del delito de homicidio agravado por el uso de arma de y portación Ilegítima de arma de fuego de guerra y quedó tras las rejas por el plazo de ley de hasta dos años.