París.— ¿Qué tan poderoso será realmente el nuevo presidente de Francia, François Hollande? Esta es la gran incógnita que se plantea en las elecciones para la Asamblea Nacional francesa.

París.— ¿Qué tan poderoso será realmente el nuevo presidente de Francia, François Hollande? Esta es la gran incógnita que se plantea en las elecciones para la Asamblea Nacional francesa.
Tras la primera vuelta del domingo se perfila una victoria del socialismo, lo que representaría un éxito histórico. Durante los 14 años de gobierno del socialista François Mitterrand la izquierda nunca tuvo la mayoría en la Asamblea Nacional y en el Senado.
Para Hollande, los comicios representan nada más y nada menos que el éxito de su presidencia. Si quiere reformar el país de acuerdo con sus ideas es indispensable contar con una mayoría en la Cámara baja del Parlamento. Sin los diputados no funciona el proceso legislativo.
"Sólo podré implementar el cambio si tengo la mayoría en la Asamblea Nacional", apuntó Hollande en relación a su promesa electoral. La mayoría debería ser "grande, sólida y consistente", añadió.
Los resultados le dan al Partido Socialista de Hollande al menos 283 bancas. De no alcanzar la mayoría absoluta, con el apoyo de los Verdes lograría la cifra necesaria de 289 escaños. Por otro lado, el partido conservador UMP del ex presidente Nicolas Sarkozy habría alcanzado como mucho 263 bancas.
La canciller alemana, Angela Merkel, cuya Unión Cristiano Demócrata (CDU) está asociada al UMP, apoyaría incluso a Hollande en la segunda vuelta del próximo domingo. Diplomáticos en París señalaron que para Merkel es importante contar con un presidente francés fuerte y con capacidad para actuar. Según dijeron, una situación de estancamiento político debido a la división de poder sería un escenario indeseado a raíz de la crisis de la eurozona.
Entre 1997 y 2002 Jacques Chirac tuvo que cogobernar junto a la oposición. La UMP no cree que sea peligroso el cogobierno. Importantes políticos conservadores advirtieron, incluso antes de la primera vuelta electoral, que sin una fuerza que haga contrapeso los socialistas llevarían al país a la ruina.
Por ejemplo, el ex primer ministro François Fillon teme que las relaciones franco-germanas se deterioren muy rápidamente, porque de hecho fueron las responsables de que la crisis de la Unión Europea no haya sido aún más grave en los últimos años.
Fuentes gubernamentales en Berlín y París aseguran que la relación entre Merkel y Hollande se tensará en breve. El estrecho vínculo entre Sarkozy y Merkel no agradaba a muchos franceses. En caricaturas de la dupla conocida como "Merkozy" se mostraba al pequeño francés colgando de la pollera de la canciller.
Para la segunda vuelta electoral Hollande quiere mostrar una escena completamente diferente. Mañana el mandatario recibirá a dirigentes del opositor Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), con quienes coordinará una estrategia para contrarrestar la crisis de la zona euro. (DPA)



