Con la partida de Héctor Quagliaro nuestra ciudad pierde a un verdadero referente político que supo ganarse un lugar importante en la historia rosarina de las últimas décadas. Honestidad, solidaridad, participación, militancia, consecuencia, coherencia y compromiso fueron algunas de las características de una trayectoria que Quagliaro fue forjando en tiempos de dictaduras y de democracia, representando dignamente al movimiento obrero. Incansable protagonista de la mítica CGT de los Argentinos y de la Asociación Trabajadores del Estado, desde donde luchó contra regímenes militares, por la recuperación de la democracia y por su consolidación, haciéndolo siempre por más igualdad y por más solidaridad, en aras de concretar su causa sagrada que fue la defensa inclaudicable de los derechos de los trabajadores y de los que más sufren. Con el deceso de Quagliaro, también Rosario pierde un cuadro político del pensamiento nacional profundo, forjado con el aporte de líderes de la talla de Hipólito Yrigoyen y Juan Perón, entre otros. Ante esta pérdida, el mejor homenaje de los rosarinos será entonces mantener vivo el ejemplo de este ciudadano distinguido que vivió simplemente de modo semejante a como habló.



































