Entre las propiedades del pimiento se destacan las siguientes: es antioxidante, provee vitamina C; es digestivo, antidiarreico y antivomitivo; y por la cantidad de fibras que contienen dan bienestar de “panza llena”, bienestar soñado en los tiempos que vivimos. Se los come igualmente crudos que cocidos, y ya sean verdes o rojizos. Sólo se recomienda no ingerirlos, especialmente a los picantes, en caso de hallarse enfermo del estómago o con gastritis. Ahora los analizaremos en función al precio al que lo están vendiendo: son excluidos (es imposible integrarlos a las salsas y a los guisos), afectan los sueños (ni sueñe con poder comerlos asados); son “figuritas difíciles” (porque no todas las verdulerías los traen); son ideales para todos y todas aquellos mayores de 50 años porque les hacen trabajar la cabeza, ya que antes de comprarlos piensan, relacionan y calculan. Y para no desentonar con el medio ambiente, aumentan la desesperante “sensación” de pobreza que desde hace bastante tiempo nos acomete.


































