Roberto Pimpi Camino y sus hermanos Alberto Cristóbal, alias Tato y Juan Ramón
fueron procesados ayer por la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya. La magistrada los consideró
coautores del delito de "intimidación pública agravada por la intervención de menores de 18 años y
utilización de armas de fuego en concurso real con daño agravado por la intervención de menores de
18 años". Junto a los ex referentes barrabravas del club del parque Independencia fueron encausadas
otras cuatro personas. Y quince recibieron falta de mérito. El fallo fue apelado por el abogado
defensor de los hermanos Camino, Carlos Varela.
Ochenta y cinco días después de que un grupo de personas armadas con palos y
armas de fuego coparon el club Newell’s Old Boys, la jueza Cosgaya situó a los Camino en el
lugar de los desmanes. En una resolución de 48 carillas, la magistrada valoró que los famosos
hermanos del barrio Municipal de Grandoli y Lamadrid estuvieron en el playón del Coloso junto a
unas 70 personas, que provocaron desmanes y destrozos. Para la jueza son coautores del delito de
que se los acusa, que prevé una condena de 3 a 6 años de prisión.
La incidencia de una voz. La jueza dio validez al testimonio de la cabo primero
Rocío Bentos, quien situó en su declaración a los Camino en la toma del club, e indicó que no fue
la única que los vio en el lugar, donde se registraron numerosos destrozos y varios lesionados (ver
aparte). También dejó entrever que el grupo actuó organizado, aunque resalta que "no están claros"
los motivos del accionar de los barras.
En esa ocasión, 19 personas fueron detenidas, dos de ellas menores de edad. En
poder de uno de estos últimos se secuestró una pistola calibre 9 milímetros. Luego de varios días
quedaron en libertad según lo dispuesto por la entonces jueza de la causa, Alejandra Rodenas.
Cosgaya valoró además la búsqueda que realizó la policía sobre los Camino. Y cuestionó severamente
que los tres hermanos se mantuvieran prófugos aún sabiendo que la Justicia los requería. Juan se
mantuvo prófugo 50 días, Pimpi 73 y Alberto 77 días.
Para la jueza "resulta insostenible" que escudaran su ausencia en falta de
garantías porque tenían "la más amplia gama de posibilidades para ponerse a disposición de la
autoridad judicial" si lo hubieran querido.
Bajo la misma figura que los Camino, la magistrada procesó a Miguel Alberto
Córdoba, de 47 años, y a Pablo Ariel Salcedo, de 25. A éste en el escrito se lo identifica con el
apodo de Mozo y es quien registraba el antecedente penal en el juzgado de Cosgaya que originó que
la primera jueza girara el expediente.
Por el mismo delito, aunque como "cómplices secundarios", la magistrada procesó
a Gerardo Daniel Berta, de 56 años, y a su hijo Ariel Gerardo, de 33, quienes eran los choferes de
los dos colectivos en los que arribaron los barrabravas al Coloso. Los tres hermanos Camino
permanecen detenidos en el pabellón evangélico de la alcaidía mayor de la Jefatura de Rosario.
Sin vacilar. En la resolución, la jueza Cosgaya no deja dudas que Juan, Tato y
Pimpi Camino estuvieron en el estadio de Newell’s a la hora señalada, el día de los desmanes.
De los testimonios que se extractan en el escrito hay muchos y muy jugosos. Desde empleados del
club que afirmaron que vieron a un grupo de personas, a las que no reconocieron y que no
reconocerían si volvieran a ver. Hasta detalles como un collage fotográfico de los barras de la
antigua administración leprosa publicado en la página web resistencialeprosa.blogspot.com, en el
que se apoyaron testigos para identificarlos. Como hay quienes sostienen haber visto a Roberto
Camino dentro de la administración del club, arma en mano.
En la prensa. También la jueza dedica en su escrito párrafos a la cobertura
periodística: "No pasa por alto la particular repercusión mediática que ha alcanzado el hecho
objeto de la presente causa, fenómeno que no deja de sorprender, al menos si se compara con aquella
que han alcanzado otros ilícitos de mayor gravedad", dice el escrito. Y a las suspicacias que
alimentaron desde la defensa del clan Camino sobre la relación entre el oficial ayudante Juan José
Raffo, el policía que denunció el accionar de la caja negra policial y la cabo Bento.
Sobre eso la jueza dice que la "pretendida actuación dolosa de la testigo y del
policía apellidado Raffo no son más que una estrategia de la defensa de los Camino "destinada a
desviar la atención y a sabiendas de su comprometida situación procesal".
También dice que la rapidez de los desmanes explica "la imposibilidad de los
testigos de ubicar en el lugar" a Pimpi Camino. "Su presencia en el lugar de los hechos, conforme a
lo señalado, bien pudo ser fugaz; lo que, por cierto, no mejora su comprometida situación
procesal". Y le adjudica a Juan Camino "un destacado papel" en los hechos del 26 de enero en el
Coloso del Parque.