La organización del Festival de Jesús María resolvió ayer suspender la doma prevista para la noche y realizar una misa en el anfiteatro en honor a Alfredo Spíndola, de 23 años, jinete fallecido anteanoche antes de comenzar la doma.
La organización del Festival de Jesús María resolvió ayer suspender la doma prevista para la noche y realizar una misa en el anfiteatro en honor a Alfredo Spíndola, de 23 años, jinete fallecido anteanoche antes de comenzar la doma.
Spíndola montaba el caballo El Doradillo, de la tropilla de Cejas-Casas, pero cuando todavía no se había autorizado la salida del palenque al animal se hizo para atrás y lo aprisionó.
El médico Eduardo López, quien asistió al jinete en el campo apenas el caballo lo aprisionara, dijo que el jinete falleció una hora y media después de la caída a raíz de una fractura en la base del cráneo.
"Cayó, sufrió un traumatismo severo de cráneo, una fractura en la base del cráneo con una gran hemorragia por nariz y boca. Lo entubamos en el campo pero cuando llegó a la clínica sufrió un paro cardíaco del que no pudo salir", explicó el médico.
Los representantes de Salta, se retiraron anteanoche de la doma por respeto al fallecido. En tanto, los misioneros acompañaron por vía terrestre los restos del jinete hasta el pueblo de Fracrán, de donde era oriundo.
Ayer se cuestionó al capataz de campo y al "palenquero" que asistían al jinete misionero.
La demora en resolver si el show debía continuar, tras conocer que había fallecido el joven, empleado de un establecimiento rural, exaltó los ánimos de las delegaciones. Los jinetes se concentraron en el campo y decidieron no seguir. También el público comenzó a retirarse y los organizadores suspendieron el espectáculo.
En esta edición del festival de doma Jesús María los domadores ya habían cuestionado a las reglas que se imponen para jinetear, mucho más estrictas que en otros ruedos y que dejan más indefensos a los jinetes.
El actual campeón de crina, Gastón Ohaco, señaló que los tropilleros se quejaron porque los animales estaban rayados, en señal de que las espuelas no corrían bien y que el hecho de que no les permitan agarrarse también de las crines los deja más vulnerables.
"Los que vienen acá saben lo que hacen. Son campeones en sus provincias, pero si no cambian algunas cosas yo no vengo más", aseguró Ohaco. l (DyN)



Por Martín Stoianovich
