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Piñera y Bachelet recordaron el golpe pinochetista por separado

Ambos coincidieron en condenar los crímenes de la dictadura pero mostraron enfoques muy diferentes sobre las causas que la originaron.

Martes 10 de Septiembre de 2013

El gobierno del presidente derechista Sebastián Piñera y la oposición de centroizquierda conmemoraron, en dos actos separados, los 40 años del golpe de Estado que instauró la dictadura de Augusto Pinochet, mostrando que la fecha aún divide a Chile. También la Iglesia chilena, que tuvo un rol de primer orden en la resistencia a la dictadura, recordó la oscura fecha, que se cumple de hecho mañana, 11 de septiembre.

El acto encabezado por el presidente Piñera se realizó en el palacio presidencial de La Moneda, mientras que el de la oposición tuvo lugar en la explanada del Museo de la Memoria y fue encabezado por la ex mandataria socialista Michelle Bachelet, favorita para adjudicarse las elecciones del próximo 17 de noviembre.

Pese a las grandes diferencias, tanto Bachelet como Piñera condenaron enérgicamente las violaciones de los derechos humanos cometidas durante la dictadura, y exigieron conocer la verdad sobre lo ocurrido con las víctimas y ampliar las responsabilidades a quienes justificaron el golpe y a los civiles que participaron del gobierno de Pinochet. Pero difirieron ampliamente sobre las condiciones políticas que llevaron a derrocar al gobierno de Allende, que fracasó en su intento de poner en marcha una vía chilena al socialismo sin revolución armada. Allende sufrió una férrea oposición de Estados Unidos, de la oposición política de la época y de los empresarios.

Fractura. "Esa dolorosa fractura de nuestra democracia no fue algo súbito, intempestivo ni sorpresivo. Sabemos que fue más bien el desenlace predecible, aunque no por ello inevitable, de una larga y penosa agonía de los valores republicanos", señaló Piñera en el patio interno del palacio de La Moneda. "No es justo hablar del golpe de Estado como un destino fatal e inevitable. No es justo afirmar que hubiera una guerra civil en ciernes (como justificativo), porque para dar continuidad y respaldo a la democracia se requería más democracia, no un golpe de Estado", afirmó por su parte Bachelet, en un pasaje muy aplaudido de su discurso.

Sobre las responsabilidades, Piñera acusó a quienes tuvieron altos cargos en el gobierno militar. "La responsabilidad alcanza a quienes ejercieron altos cargos en el gobierno militar o a quienes por su investidura o influencia en la época, y conociendo estos hechos, pudieron alzar la voz para evitar estos abusos y muchas veces no lo hicieron", declaró Piñera, que en su gabinete mantiene a al menos tres ex colaboradores o simpatizantes de la dictadura pinochetista. "Las responsabilidades de la instalación de la dictadura, los crímenes cometidos por agentes del Estado, la violación de los derechos humanos, no son justificables, no son inevitables y son responsabilidad de quienes lo cometieron y de quienes lo justificaron", señaló a su turno Bachelet.

Al acto en La Moneda, en cuyo interior se suicidó Allende en medio del bombardeo aéreo y terrestre al que sometían el histórico edificio las fuerzas golpistas, fue invitada Bachelet junto a los otros ocho candidatos presidenciales, además de los partidos políticos de izquierda. Pero, como prueba de que en Chile las heridas que dejó la dictadura aún están abiertas, cada bando optó por conmemorar la fecha de forma separada.

"Permanecen dos puntos de vista que todavía son demasiado distantes para que pudiera existir un acto común. Tal vez las generaciones futuras lo podrán hacer", comentó el senador del Partido Socialista (PS) Camilo Escalona. "Creo que no había condiciones para hacer un solo acto, porque todavía éste es un país fracturado", señaló por su parte Isabel Allende, hija del ex mandatario y senadora del PS.

"Ellos cambiaron su acto para el día de hoy. Eso revela que lo que se buscaba más bien era tener un acto de características mucho más políticas y electorales que lo que buscamos aquí en La Moneda, que es tener un acto con una idea y con una profundidad de unidad nacional", señaló el ministro del Interior, Andrés Chadwick. "Estaban todos invitados, queríamos que todos estuvieran presentes, pero hay un interés en marcar o seguir marcando una diferencia, una división", lamentó el ministro. Para mañana, el gobierno tiene previsto realizar un acto religioso, nuevamente en el palacio de La Moneda.

 

La Iglesia. La Iglesia católica de Chile subrayó que nada justifica los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la dictadura de Augusto Pinochet, en la antesala del 40 aniversario del golpe militar. "Nada justifica los atropellos a la dignidad de las personas cometidos a partir del 11 de septiembre de 1973", sostuvo la Conferencia Episcopal en un comunicado.

La Iglesia católica, actor clave en la defensa de los derechos humanos durante esos años, agregó que le duelen hasta las lágrimas las divisiones que permanecen en Chile, entre quienes justifican el golpe y quienes no. "Recordamos los 40 años del golpe de Estado, un momento doloroso de la historia chilena cuyas heridas no han terminado de cicatrizar", sostuvo la Iglesia.

Bajo la dictadura pinochetista, la Iglesia católica, liderada por el cardenal Raúl Silva Henríquez, organizó la defensa de los derechos humanos desde el primer día del régimen militar a través del Comité Pro Paz, primero, y de la Vicaría de la Solidaridad, luego. Silva Henríquez visitó incluso a los miles de detenidos en el Estadio Nacional, prometiéndoles su defensa.

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