Buenos Aires. — Los fiscales del juicio por el denominado "Robo del Siglo"
al Banco Río de Acassuso solicitaron penas de entre 15 y 20 años de prisión para los cuatro
imputados y afirmaron que el verdadero botín del asalto ascendió a 19 millones de dólares entre
dinero en efectivo y joyas. En su alegato ante el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 1 de San
Isidro, los fiscales Marcelo Vaiani y Gastón Garbus también solicitaron, ante la inminente
resolución de una eventual condena, la inmediata detención de los cuatro imputados.
Es que Sebastián García Bolster (40) llegó al juicio excarcelado, Fernando
Araujo (41) con prisión domiciliaria y los dos restantes, Rubén Alberto De la Torre (55) y Julián
Zalloecheverría (51), con tobillera magnética, todos beneficios otorgados en su momento por el juez
de Garantías de San Isidro Rafael Sal Lari. Los abogados de la querella, es decir los
representantes legales del banco, solicitaron para los imputados penas de hasta 13 años de
prisión.
La pena más alta solicitada por la fiscalía —20 años de prisión—,
fue para Beto De la Torre, mientras que para Araujo pidieron 19, para Zalloecheverría 17 y para
García Bolster —el único sin antecedentes—, 15.
Todos fueron imputados como coautores de los delitos de robo doblemente
calificado (por ser cometido en poblado y en banda y por el uso de arma apta para el disparo),
privación ilegal de la libertad agravada, tenencia de armas y dos hechos de encubrimiento agravado
(de los robos de los dos autos que usaron para llegar al banco).
Una de las claves del alegato, que por completo fue formulado durante cuatro
horas por el fiscal Vaiani, fue acreditar que los cinco delincuentes que el 13 de enero de 2006
coparon el banco usaban armas de verdad y no de juguete.
Las armas. La diferencia es vital porque la causa llegó elevada a juicio por el
juez Sal Lari como "robo calificado por el uso de arma cuya aptitud para el disparo no fue
acreditada", cuya pena máxima es de 10 años, y no como "robo calificado por el uso de armEn ese
sentido, Vaiani hizo referencia a los testimonios del policía Walter Serrano que estaba en el
búnker del subsuelo del banco, de los dos vigiladores (todos conocedores de armas) y de varios
rehenes, entre ellos, la jefa de operaciones de la entidad que declaró que sintió "el frío del
cañón de un arma de verdad", cuando le apoyaron una pistola en la sien.
"Ninguno de los testigos pudo sostener que se trataba de réplicas o armas de
juguete. Todos fueron contestes a que eran de verdad. Las armas que dejaron tiradas a modo de burla
son de juguete y pertenecen a un chico de 10 años que todavía está esperando que su papá se las
devuelva", dijo Vaiani.
La testigo clave del caso, Alicia Di Tullio, ex esposa de De la Torre fue
contundente en el juicio cuando reconoció esas armas de juguete como pertenecientes al hijo que
tiene en común con el imputado.
Además, Vaiani también recordó que la hermana de Pepita La Pistolera contó ante
los jueces que la escopeta Browning secuestrada en la causa y que fue utilizada por uno de los
ladrones pertenecía a su ex esposo y que incluso un día antes del robo, la estaba probando dentro
de la casa y se le escapó un disparo, lo que acredita que estaba apta para ser disparada.
El entrecruzamiento telefónico fue otra de las pruebas resaltadas por el fiscal
Vaiani, en especial cuando aseguró que el día del robo los cinco celulares atribuidos a los
delincuentes reportaban, según las antenas,a las 12 cerca del banco y que se apagaron entre esa
hora y las 16, justo el horario del robo. "En este caso el silencio habló más que las propias
comunicaciones", dijo Vaiani.
El fiscal general adjunto de San Isidro también sorprendió en el alegato al
asegurar que según lo declarado por un ejecutivo del banco Río durante el juicio, el monto del
botín fue de "diecinueve millones de dólares entre efectivo y joyas", cuando en el requerimiento de
elevación a juicio lo estimativo de lo robado eran ocho millones de los cuales sólo recuperaron uno
y medio.
Hubo también una mención para Mario El Uruguayo Vitette Sellanes, de 54 años, el
quinto imputado en la causa que no llegó a este juicio por una apelación, pero que según resolvió
el mes pasado la Cámara de Casación bonaerense, deberá ser juzgado por este hecho. "Es el gran
ausente en este juicio", dijo Vaiani, al recordar que el sistema de rastreo satelital su vehículo
lo posiciona en la faz preparativa y ejecutiva del golpe en los lugares clave. l (Télam)