En los tiempos actuales es importante sostener con decisión y convicción una función social participativa orientada a generar ideas en pos de optimizar las condiciones humanas. Está claro que los ciudadanos debemos involucrarnos, protagonizar cambios sustanciales a través de propuestas integradas por argumentos sólidos. De nada sirven los agravios contra otros sectores políticos, no está bien cuestionar el modelo de país sin tener fundamentos para ello, es inadmisible iniciar cortes de rutas y calles con el fin de torcer el rumbo de la política económica, es un despropósito descalificar al adversario solamente porque existen desacuerdos en determinados temas. Básicamente, el desafío de los ciudadanos consiste en presentar alternativas, propuestas, proyectos, iniciativas particulares. Es verdad que no es sencillo hallar consensos o acuerdos desde el poder de turno. A veces, las ideas son menospreciadas y subestimadas; sin embargo hay que insistir hasta el cansancio. Es imprescindible salir de la actitud pasiva frente a los sucesos diarios, del estado de hipnosis casi generalizado para convertirnos en verdaderos actores sociales que jamás se rinden ante un sistema perverso instalado desde hace tiempo en Argentina.




































