Señores de Parques y Paseos de la Municipalidad de Rosario, esto no se puede creer. ¿Dónde se ha visto que en pleno mes de enero y en medio de una sequía intensa como la actual se les ocurra la brillante idea de podar o destrozar sin misericordia un gran palo borracho que lucía espléndido en el jardín esquina del edificio Mentor, en bulevar Oroño y Rioja, y que hasta hace unos días sombreaba ese lugar? ¡Si eso es cuidar el arbolado público, del que los rosarinos estamos orgullosos, que se lo cuenten a Magoya! En un lugar donde el río Paraná ayuda con su microclima para que crezcan orgullosos árboles autóctonos con su espléndida floración, como liláceos, jacarandaes, rosados lapachos y amarillos ibirá pitá, palos borrachos rosados y amarilllos, pezuñas de vaca cuyas flores parecen orquídeas blancas y rosadas. No se puede creer tanta ferocidad contra los árboles. Otros ejemplos de estas podas: quisieron talar tres robles de más de cien años en la plaza de la Maternidad Martin y ante las quejas de vecinos dejaron cortados por la mitad dos de ellos, los cuales rebrotaron en la pasada primavera, y el tercero en frente del Museo Castagnino para hacer una escultura. Además, lapachos de calle Rioja talados aunque estaban vivos. En San Luis y Dorrego fueron cortados al ras tres grandes jacarandaes porque molestaban a la obra en construcción, ellos daban sombra a los que esperaban el colectivo en ese lugar. Y así sigue el recorrido destructor. ¡Por favor, paren la tala y dedíquense a sacar los árboles que sean peligrosos para los vecinos que han denunciado el hecho y esperan inútilmente la llegada de las cuadrillas! Los mismos seis u ocho operarios de uniforme azul, de los cuales dos o tres trabajan y el resto observa.




































