Se despidió el 2013, un año fuerte que deja sensaciones encontradas por todo lo vivido, y un balance inquietante a futuro. ¿Quedará éste en la historia, como el año del retorno a la máxima categoría del fútbol argentino, luego de tres años que se prolongó inconcebiblemente, a causa de los continuos desaciertos cometidos por la actual gestión? También podemos citar como un hecho relevante en lo institucional la recuperación del predio fundacional de la institución, resultado del trabajo a destajo de muchos socios obsesionados por un sueño que hoy es realidad. Algunos apuntarán en el haber el triunfo sobre nuestro clásico rival, o los 26 puntos logrados por el equipo en el Torneo Final; números que aportan cierta tranquilidad en la lucha por mantener la categoría. Pero “esto es Central”, y sucedieron otros hechos, los preocupantes más allá de lo opinable, los que generan un sentimiento genuino y extendido de bronca y malestar. 1) Las reiteradas y conocidas internas dirigenciales, cuyo desenlace en este caso fue la renuncia masiva a sus cargos de los miembros de la agrupación Raza Canalla, quedando actualmente sólo siete directivos activos en la comisión directiva. Una historia calcada de experiencias anteriores. 2) El tan necesario como impostergable nuevo estatuto, llamado a darle calidad institucional a Central, fue un objetivo que llevó un año completo de trabajo calificado de todas las agrupaciones políticas, y delegados de la comisión directiva, y quedó en la nada. El presidente , deshonrando la palabra pública y repetidamente empeñada, se encargó de destruir lo tan laboriosamente conseguido. 3) A cambio, se puso sobre el tapete la resonante y mediática “tercera bandeja”, obra que, a no dudarlo, se encontrará en el orden de lo prioritario en un futuro no lejano, pero hasta el momento se limita a simple un anteproyecto, de cuya ingeniería financiera y fuente de recursos no se tiene la menor noticia seria. 4) El famoso convenio con Tiro Federal no mereció, a criterio del presidente, ser puesto a la consideración de los socios. Convenio a todas luces negativo para nuestra institución con cláusulas insólitas que han trascendido, destacándose la que establece que el director técnico del equipo de fútbol de primera división de Rosario Central será seleccionado en conjunto por los presidentes de ambos clubes. 5) Respecto de la Memoria y Balance 2013, resultó aprobada por una clara minoría en la asamblea del 04/12/2013. Los cuestionamientos a los estados contables llegaron al extremo de que la Sindicatura emitiera un informe desfavorable y que el auditor contratado por Rosario Central informara verse imposibilitado de emitir opinión profesional por falta de elementos. 6) La bochornosa asamblea que vivimos todos los socios presentes y el lamentable hecho de que la CD decidiera no abrir lista de oradores de socios, para que se pudiera debatir y preguntar. Que quede claro de una vez y para siempre para quienes pretendemos un Central mejor y más democrático, estos episodios no deben volver a suceder nunca más. Pero entre tantos sinsabores y alivios, alegrías y tristezas, ilusión y decepciones, dejamos atrás también 12 meses de trabajo y proyectos, de manera conjunta con todas las agrupaciones políticas comprometidas con Rosario Central, como hecho inédito en la vida de nuestro club, dialogando con el asociado, construyendo un camino y un futuro con una consigna clara: otro Central es posible. Definitivamente, queremos otro Central, con una gestión moderna, organizada y eficiente en lo deportivo, económico e institucional. Con estructuras de trabajo sólidas y otra visión de club, que proteja y desarrolle nuestras inferiores, que comunique e informe al socio y al hincha, que se preocupen y ocupen de nuestras instalaciones y nuestro patrimonio en general; y, por sobre todo, que se acepte el diálogo como principio del camino hacia un Rosario Central exitoso que en definitiva es lo que todos deseamos.




































