Incluso mientras el presidente de Estados Unidos Barack Obama enviaba tropas de vuelta a Irak y ordenaba que el ejército permaneciera en Afganistán hasta 2017, insistía en que Siria seguiría siendo terreno vedado a las fuerzas de tierra estadounidenses. Pero el viernes el presidente ha cruzado ese límite, que él mismo se trazó.
Su despliegue de hasta 50 soldados de las unidades de operaciones especiales en el norte de Siria para asistir a las guerrillas en su lucha contra el grupo Estado Islámico es la clase de aumento progresivo que ha definido la estrategia de Obama en Medio Oriente durante su segunda presidencia. Al tiempo que crece la presencia militar estadounidense en la región, cada paso se toma a pequeña escala como para transmitir la idea de que Obama no está llevando al país a otro gran conflicto de final abierto.
Lenta progresión. Puede que la estrategia suavice el golpe para los estadounidenses al regresar a la realidad de la guerra, pero expertos regionales, así como aliados políticos de Obama, creen que esta lenta progresión podría ser insuficiente para derrotar a los ágiles milicianos extremistas. "Desplegar un puñado de fuerzas especiales en Siria no cambiará la situación", comentó Frederic Hof, ex asesor de Obama sobre Siria. "Es una curita".
El senador Brian Schatz, demócrata del Hawai, estado natal de Obama, dijo que la última escalada "es improbable que logre alcanzar nuestro objetivo de derrotar a EI y en cambio amenaza con enredar a Estados Unidos en la guerra siria".
Otra escala. Pero la campaña militar contra el Estado Islámico no se acerca ni por asomo al tamaño y alcance de las guerras en Irak y Afganistán. Obama ha insistido en que la costosa e impopular guerra de Irak es un ejemplo de lo que ha intentado evitar.
La importancia del anuncio del viernes tenía mucho más que ver con la ubicación del despliegue que con el número de tropas. Es la primera vez que Estados Unidos envía de forma abierta tropas a Siria, lo que aumenta el alcance geográfico de las operaciones militares de Obama en Medio Oriente. Durante años el presidente ha señalado el caos en Siria como la clase de situación en la que eligió para mantener al ejército estadounidense afuera del escenario. Washington no es socio del gobierno sirio y tiene pocas opciones entre la oposición. No hay un contingente de tierra al que Estados Unidos pueda instruir rápidamente.
El EI ataca. Pero la crisis se ha vuelto inevitable para Obama, especialmente desde que el Estado Islámico cruzó la frontera a Irak. Lo que el presidente podía presentar como una guerra civil que debían resolver los sirios amenaza ahora con transformar toda la región.
La primera respuesta de Obama fue desplegar unos pocos cientos de tropas estadounidenses en Irak para entrenar y asistir a las fuerzas locales en la lucha contra el EI. Esta medida supuso un regreso a Irak para el ejército estadounidense desde su retirada en 2011, cuando se cumplió la promesa electoral de Obama de poner fin a la guerra que heredó de George W. Bush.
Vuelta a Irak. Pero durante el último año la cantidad de tropas de Estados Unidos en Irak ha aumentado hasta unos 3.300 efectivos. Y Washington empezó en septiembre de 2014 una campaña de ataques aéreos contra el EI en Irak y Siria. La campaña de bombardeos ha matado a unos 12.000 milicianos, pero no ha debilitado de forma visible la capacidad de EI de retener su territorio, y las filas de los extremistas se han surtido de extranjeros.
Obama esperaba que los bombardeos en Siria se combinaran con una fuerza de tierra entrenada por estadounidenses en otro punto de la región. Pero el programa fracasó de forma espectacular y el presidente lo abandonó. En la práctica, el nuevo despliegue estadounidense en Siria sustituye ese intento.
La decisión permite a Obama, presionado por el Pentágono y sus socios internacionales para que haga progresos en la lucha contra el EI, alegar que está buscando nuevas formas de resolver la crisis. La Casa Blanca también señaló que el presidente no está dando un paso atrás en su compromiso de mantener a las tropas estadounidenses fuera de Siria porque la presencia militar será pequeña.
Poco efecto sustancial. Pero la Casa Blanca parece más preocupada por mantener esa promesa que por tomar medidas con un efecto sustancial sobre el terreno. "La guerra es una realidad dura. Para lograr un efecto debes estar presente" en el terreno, señaló Jerry Hendrix, oficial de la marina retirado y director de estrategias de defensa del Center for a New American Security.
La Casa Blanca no ha dado un calendario de la permanencia de los comandos de las fuerzas especiales en Siria, aunque Obama ha dicho que espera que la campaña contra el Estado Islámico en Irak y Siria dure más allá de su presidencia.
Afganistán.La escalada de la campaña del Pentágono sigue al anuncio de Obama de hace dos semanas, sobre que cambió de planes y mantendrá tropas en Afganistán más allá de 2016. Casi 10.000 hombres permanecerán en el país hasta fines del año próximo. Esto supone que el presidente Obama, que heredó dos conflictos militares, probablemente entregará tres a su sucesor, en enero de 2017.