Leyendo La Capital en la edición del domingo 29 de abril me entero con inusual alborozo de que 15 familias de Rosario desean adoptar un niño abandonado en la Maternidad Martín. Por suerte, gracias a estas nobles personas, que ponen desinteresadamente su amor en un desamparado, no todo está perdido. Actitudes que me llenan de gozo y alegría, que compensan en parte la cotidiana serie de latrocinios y corruptela de muchas cosas que nos rodean. Muchas gracias a todos estos anónimos ciudadanos como el que escribe, que hacen con sus trabajos y esfuerzo diario este hermoso país en el que vivimos. Los que aún, desde su tal vez precaria situación económica pero noble conducta ciudadana, siguen luchando con los problemas diarios de la vida sin claudicar de sus convicciones y preocupándose "por los otros". Muy bueno por ellos. Que sirva como excepcional ejemplo y para que todavía podamos seguir diciendo, con renovado entusiasmo: "No todo está perdido".

































