El 10 de agosto pasado se presentó en la Facultad de Derecho de la UNR un libro inédito del abogado Eduardo Garat, sobre la Constitución de 1949. Garat, abogado y militante de la Juventud Peronista, fue desaparecido en 1978. La edición fue posible gracias a la guarda amorosa que de sus papeles hiciera su familia y al trabajo de composición de Esteban Langhi y Eduardo Toniolli. El 5 de octubre se inauguró un local de la Juventud Peronista del Movimiento Evita en San Lorenzo. En los años 70 la JP fue organizada en esa ciudad por Hugo Parente, desaparecido en 1976. En las dos oportunidades no pude evitar reflexionar acerca de cuán ciertas son las palabras que entonan los jóvenes del movimiento nacional y popular "…a pesar de las bombas, de los fusilamientos, los compañeros muertos, los desaparecidos, nos no han vencido". Ni Eduardo ni Hugo podrían haber imaginado que estarían presentes a más de 30 años de su desaparición. Como tampoco lo podríamos haber supuesto quienes no los olvidamos y los llevamos en nuestro corazón. A dos años de la muerte de Néstor Kirchner, justo es reconocer que esto ha sido posible en gran medida por su coraje al decidirse a transformar la realidad de nuestro país. Por oponer la política al mercado, los sueños al pragmatismo de los 90, la esperanza a la desazón de creer que ya no habría otras opciones al pensamiento hegemónico del neoliberalismo. Néstor nos devolvió las utopías y, con ellas, a los compañeros y compañeras que ya no están pero siguen escribiendo la historia.































