En la madrugada del pasado 28 de mayo, las agrupaciones estudiantiles que conformamos el Centro de Estudiantes de Derecho nos encontramos con la falta de nuestros paneles para propaganda y parte de las mesas que obtuvimos por un acuerdo político entre las autoridades y el Centro. Este hecho, que repudiamos, obedece a una decisión política tomada por las autoridades de la Facultad, unilateral y autoritariamente, menoscabando los derechos y libertades políticas conquistadas por los estudiantes. Los que suscribimos este manifiesto militamos cotidianamente para fortalecer la democracia, para no volver al pasado. Somos jóvenes que creemos en valores fundamentales como la igualdad, democracia, libertad de expresión, participación, diálogo, justicia, y que de ninguna manera podemos aceptar hechos como el que aquí se denuncia. Más allá de los daños patrimoniales sufridos, el acento de este repudio está puesto en las formas y en el contenido de los actos que atentan directamente contra la vida democrática del gremio de los estudiantes de una facultad pública. Lamentablemente esta no es una práctica aislada; por contrario, forma parte de una lógica de ejercer el poder que no compartimos. Que no funcione el Consejo periódicamente, que no se atiendan nuestros reclamos, que no se aprueben nuestros proyectos, que no se publiquen los actos de gobierno, son sólo algunos ejemplos. Ante esta situación, los estudiantes organizados democráticamente hacemos público nuestro enérgico rechazo a estas prácticas. También exhortamos a que se nos devuelva lo que nos pertenece.



































