En el discurso de la primera campaña política de la intendenta Mónica Fein, ella dijo que quería que Rosario fuera la Barcelona argentina. Pues bien, señora, ¿usted viajó a Barcelona? ¿Por casualidad subió a un colectivo o a un taxi? No, entiendo que no lo hizo, porque le comento que allá, los colectivos y los taxis están limpios, son nuevos, la gente no viaja como ganado, paran al lado del cordón de la vereda, esperan a que los pasajeros hayan bajado todos, respetan los horarios. Los colectivos y taxis de su ciudad, mi ciudad también, no cumplen con lo que termino de explicarle. Antes de que a algún cráneo de concejal se de por propia esta idea, se la transmito por este medio: ¿usted no pensó en que las empresas privadas hagan propaganda en los colectivos y taxis, así no tienen que aumentar tanto las tarifas y que las mismas siempre sean absorbidas por la ciudadanía? Si usted viajó a otros países de Europa, sabrá bien que esto sucede en varios lugares de ese continente, ¿o es más fácil que nosotros siempre paguemos por servicios paupérrimos? Y con relación a la inseguridad en su ciudad, ¿usted cree que es preocupante como dice su secretario de Gobierno, o realmente alarmante? Nos matan como a moscas, se ve que a usted este tema no le interesa para nada; claro volvió a ganar las elecciones. Pero no se olvide que ganó nada más que con un 30 por ciento, el 70 por ciento de la población no está de acuerdo con su gestión. Usted y sus funcionarios van custodiados, obvio que no les va a pasar nada, pero sus ciudadanos estamos a la buena de Dios. Ah, y otra consulta, ¿sus funcionarios siguen colocando en puestos clave del gobierno a familiares? ¿Usted no cree que una gestión más justa y transparente sería que ingresen personas común y corriente y no hijos, hermanos y tíos de sus funcionarios? Rosario dista mucho de la Barcelona real.





































